TEMA NUEVO 2014


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viernes, 23 de junio de 2017

LOS DERECHOS HUMANOS Y LO EXCEPCIONAL DE LEER. APUNTES


Del venezolano José Vicente de Abreu Rincones, apureño nacido el 20 de junio de 1927, y fallecido el 25 de abril de 1987 a sus 59 años de vida; y con el objetivo de propiciar la lectura histórica para continuar conociendo realidades circundantes, que no sólo están en los libros, sino que como colectivo, ya llevamos marcas en nuestro espíritu nacional, con aprendizajes claros para que no exista desmemoria ante épocas tan cruentas, es menester seguir dándole a conocer a los jóvenes que esto sucedió y hay libros que llevan el valor de documento excepcional, y por muy duro que sean, no debemos olvidarlos, no sea que los enemigos de la patria quieran hacer regresar tiempos como aquellos.
Publicada como quinta edición en 1972 (la primera data de julio de 1964) por la Editorial Monte Ávila en Caracas – Venezuela, con ilustración de Mariano Díaz y con formato de Bolsillo, de la serie Biblioteca Popular El Dorado, la cual contiene en la contraportada o portadilla la frase: “De la primera edición de este libro se hizo un solo ejemplar numerado destinado al General (R) Marcos Pérez Jiménez”, el autor, Abreu desde la contraportada de la Obra Se llamaba S.N. (Seguridad Nacional) nos adentra en este contenido así: “...Es un libro escrito por la necesidad misma de contar la experiencia directa de un hombre en esa Venezuela oculta que se movía bajo la piel de Venezuela oficialmente feliz y próspera…” 
 
Los libros siempre en cualquier circunstancia llaman la atención y para afirmar esta idea e incentivar la lectura tómamos los fragmentos siguientes:
La madre era una mujer joven. De tarde sacaba las niñas hasta la esquina y volvía a la media a la media hora. Economizaba hasta el último centavo. Ahora veía con horror los destrozos. Las cortinas en el suelo, la pequeña biblioteca de “Selecciones”, una copa de un torneo de dominó, las cuatro cosas que reúnen las gentes con el tiempo. Matute miraba extrañamente a los libros. No los rompía. Mucho interés le causo un libro de estampas exclusivamente infantil. Lo hojeaba -fuerte las páginas- con su índice untado en saliva. Miro a las niñas de reojo y lo guardó en su carpeta. Muy pocos libros quedaron. Entre los que seleccionaron para llevarse alcance a ver las ediciones cubanas de las obras Completas de Bolívar y Martí, varias de Rómulo Gallegos y otras. Todas de fina encuadernación.
Después de leer el papel mimeografiado y dejar constancia escrita que “la visita domiciliaria” se había llevado a cabo con el debido respeto a la dignidad de las personas, el padre lo firmó.
Matute sonrió:
Conforme a los derechos humanos ¿no es así?
Esto es lo que en la página 28 narra cómo los libros son tomados como objetos de evidencia en un allanamiento realizado por la policía de la época llamada Seguridad Nacional, pero no sólo eso y en el fragmento siguiente, de la página 29 como hacían con un cuadro o una imagen y cuál era la concepción de por qué lo hacían y en el último apartamiento “…las paredes casi vacías: un crucifijo y tres litografías Bolívar, Sucre y Víctor Hugo. Familia Oriental decía ser familia de Sucre.
Más adelante el jefe de Policía preguntaba:
-¿Encontraron algo? - interrogaba Matute.
Movimos todo… aquí no hay nada…ni muebles - luego al oído: Aquí lo que hay es hambre…
-Nada ¿y esto? - señalaba con el índice el retrato de Sucre en la pared. Las mujeres miraron asustadas Sucre era un pariente lejano según la más vieja.
-Ese el de las patillas - repitió Matute - ¿ No saben qué es Ezequiel Zamora, el único general venezolano que se metió a comunista?
La vieja se revolvió en el sillón y se persignó asustada.
- ¡Ese también, descuélguelo! Es un escritor ruso muy peligroso - gruñó indicando el retrato de Víctor Hugo.
La más joven quería decir algo. Prefirió sonreír mientras se persignaba. ¿Ruso? ¿Comunista? Y pensar que estaban al lado de Cristo y Bolívar.
Estos fragmentos, de diálogos de la página 29 y 30, me han hecho salir de lo ordinario por la razón suficiente, este libro es considerado un documento de valor excepcional y como tal su contenido debe ser promovido por lo no ordinario. Tiempos y libros que aún leemos para que la mano de la justicia de los tiempos no deje que ocurra jamás. De hombres que escribieron en otros tiempos y que hoy aún nos hacen reflexionar.








lunes, 12 de junio de 2017

El sombrero del Libertador Simón Bolívar (de los Simón Bolívar [S.B] a los [S.S]).

Considerando las formas de pensar y de conducirse del venezolano en la época bolivariana y con la intención de propiciar la lectura e inducir al conocimiento de la realidad en campaña de pensamiento o batalla de las ideas, seleccionamos de la Sección de Referencia General del Acervo  Histórico del Ejército Bolivariano, resguardado en la Biblioteca Manuela Sáenz, el tomo 39 de la colección de El Cojo Ilustrado (revista quincenal venezolana publicada entre 1892 y 1915),  impreso y encuadernado por Imprenta Sevillana. S.A (1977) y de ediciones Emar, impreso en España; la publicación número 493. Titulada El Sombrero de Bolívar de Carlos Borges, quien nos narra acerca de cómo fue usado y cuál era su simbolismo en aquella época.
Carlos Borges menciona que:  “…Los triunfos de Bolívar y San Martín devolvieron la esperanza a los veteranos bonapartistas en el café Lemblin del Palais-Royal, los cuales enarbolaron los sombreros que llevaban el nombre del Libertador de Venezuela. Si tanta energía animó a los  compañeros del viejo Lafayette del Coronel Fabvier, de Lord Byron si unos sobre las barricadas de Bastilla, y otros sobre los rotos muros de la ciudades helenas, supieron inspirar un nuevo heroísmo a las muchedumbres descorazonadas debiéronlo a la obstinada valentía de los criollos americanos…”
Este sombrero poseía los atributos  vinculado al heroísmo y triunfo del Libertador Simón Bolívar y quien lo usaba en aquella época se identificaba con él, el mencionado autor los describe así:

     
“… Era  esté un sombrero de alas muy extensas que recordaba el vuelo del cóndor por los libres cielos indianos; estrecho en el centro; de forma elevada armoniosa y soberbia, como el Chimborazo coronado de tempestades; relativamente ligero y, no obstante, fuerte, como hecho  contra el rigor de las campañas tropicales: contra los soles implacables, las torrenciales lluvias, la furia de los vientos. La intemperie de la llanura y la montaña; venda oportuna para el potro cerril desbocado hacia un hondo barranco o las bayonetas enemigas; escudo contra la maraña de la selva agresiva; almohada o tienda en el vigilante campamento…”
La información que nos aporta Carlos Borges con respecto a quiénes lo usaban y por qué  es más esclarecedora aún:
“…Los liberales oprimidos que no pudieron emigrar a América y sumarse a los ejércitos del Libertador, abrieron la guerra de la moda, enarbolando como bandera de protesta el sombrero de Bolívar…”
Y en consecuencia nos relata por quienes era usada esta prenda de vestir así:  
“…Ya para 1819 el sombrero Bolívar  era muy usado en Europa sobre todo en París ¿Quién lo llevo de América? Sin duda alguno de aquellos bravos irlandeses, ingleses y franceses que habían presenciado los prodigios del Héroe que le habían visto en Angostura con la frente iluminada por la visión profética de Casacoima y que más tarde deberían contribuir con su sangre a formar la zona purpúrea de nuestra bandera nacional…”
Asimismo nos refiere en qué lugares se usó: 
“…En los salones en los teatros, en los jardines y los parques de las capitales europeas; arrogante en la rúa… viose por donde quiera aquel sombrero épico y gentil, hecho al laurel y al mirto, a la metralla y  la caricia, a rendir cervices de leones y corazones de mujeres, digno de César y don Juan: terrible como el nido del águila y a la vez propicio cesto á las palomas de Afrodita…”.
Y afirma que :  “Las crónicas galantes de aquellos días lo mencionan a cada paso”.
El autor menciona que se usó este sombrero en la cabeza del poeta inglés Lord Byron (1788-1824), del militar griego Marco Botzáris (1788-182?), del escritor y poeta italiano Silvio Pellico (1789-1854), del tenor italiano Giovanni Battista Rubini (1794-1854) y del poeta, dramaturgo y novelista francés  Victor Marie Hugo (1802-1885), quien en su obra cumbre Los Miserables, Tomo I, que fue auspiciada en Venezuela, por el Ministerio de la Cultura y editada por la Fundación Editorial El Perro y la Rana (2006) con  una impresión para la distribución Gratuita de 500.000 ejemplares, en su página 224, podemos leer lo siguiente:
“…Era el tiempo de las repúblicas de América meridional contra el rey de España, de Bolívar contra Morillo. Los sombreros de alas estrechas eran realistas y se llamaban Morillos; los Liberales llevaban sombreros de alas anchas que se llamaban bolívares…”   
Igualmente, el escritor argentino Jorge Francisco Isidoro Luis Borges Acevedo (1899-1986) afirmó: “…la moda del sombrero Bolívar duro más de cuarenta años con intervalos de decadencia a los que sucedían delirantes resurgimientos. Seguía la curva de la libertad…”
Con  la información histórica del sombrero de Bolívar de Carlos Borges  pretendemos demostrar  que los sombreros, esos objetos que una persona puede ponerse y quitarse fácilmente y de forma visible simbolizan  diferentes formas  de mirar la realidad, y que en tiempos de revolución y ya por ocurrir la primera constituyente del siglo XXI, con bandos enfrentados y la ideología como discurso de control social, se requieren acertadas y consensuadas formas de pensar; por tal motivo, como propiciador de la lectura, no me queda más que sugerir el método de  pensar de los  Seis Sombreros  para pensar (1985), del escritor y psicólogo maltés Edward de Bono (1933), quien establece en su obra, no discutir por discutir ante una toma de decisión tan trascendente, sino emplear 6 vías para tomar una decisión y enfrentar el problema; por ello, extrapolando las enseñanzas del libro a nuestra realidad se sugiere ante esta situación que vivimos hoy: 1). Neutralidad o sangre fría. 2). Pasión 3). Esperanza o buenos deseos. 4). Creatividad 5). Frialdad y 6). Control.
Así aspiramos crear puntos de vista enriquecidos y organizar sin máscaras, las diferentes formas de mirar la realidad en lugar de un intercambio de agravios y condenas,  hoy ante una guerra no convencional altamente simbólica, el Sombrero de Bolívar vuelve con sus alas de libertad a brillar sobre las testas bolivarianas de muchos compatriotas, contra visiones maniqueistas de la realidad y afirmando posturas libertarias.  
    


martes, 30 de mayo de 2017

De revoluciones y contrarrevoluciones 1987. (Apuntes de campaña.)


Una vez más para objetivar la lectura de  Campaña  e inducir a leer la realidad,  seleccionamos de la Colección Biblioteca de la Academia Nacional de la Historia del autor Carlos Pérez Jurado, publicado en Caracas en 1987, de la Serie Estudios, Monografías y Ensayos incluida en el Acervo del Grupo de Trabajo de Investigaciones Históricas y Semiológicas, del área monográfica de la Biblioteca Manuela Sáenz del Ejército Bolivariano, el libro número 96, titulado De Revoluciones y Contra-Revoluciones. De la contraportada extractamos: “… no pretende ser un texto definitivo sobre tan apasionante tema …” De la Introducción recogemos …”Este libro no pretende dar recetas caseras para resolver los problemas de orden subversivo; busca examinar el éxito de algunas revoluciones; y la posibilidad de derrotarlas antes de que sea demasiado tarde….” Y prosigue “…es un atento examen  de varias contrarrevoluciones…” ayudará al lector  a llegar a la conclusión que la subversión puede ser derrotada, no solo en sus gérmenes, sino como se dijo ya, triunfante...”   Más adelante en la página 12, es más esclarecedora la idea… la cooperación de la población civil representa uno de los objetivos vitales de toda la lucha. Las tácticas y operaciones militares son todas buenas y convenientes, pero sin embargo resultan nulas si se ha perdido el apoyo del factor principal: la población entre la cual se está combatiendo...”.  El Capítulo XIII página 143, esta titulado y desarrollado como: La guerra de barricadas.   Extraemos de este capítulo:  “ En Venezuela son ejemplo de  la guerra de barricadas. Las revoluciones de 1835-1836,  1848 hasta la época de Julián Castro. Síguele la Guerra Federal  (1859-1863, terminada con la firma del Convenio de Coche) Luego la violenta Revolución Azul 1863-1868. Estos dos Últimos movimientos se ampliaron hasta convertirse en revoluciones de alta envergadura. Las subsiguientes revoluciones  se  convirtieron en luchas más o menos generalizadas; la de abril de 1870, la del General Ramón Guerra, La del General Cipriano Castro, oscuro seminarista de Pamplona con rasgos geniales (1899); la de 1929 acaudillada por el Almirante Román Delgado Chalbaud   y el golpe de estado del 18 de octubre de 1945, en donde Venezuela entra en el siglo XX….” Es importante resaltar que el caraqueño Carlos Pérez Jurado ha publicado diversos libros entre ellos la Aventura de los Templarios.

Mi pretensión queda nuevamente demostrada, los libros siguen siendo elementos de contenido útil y que destruirlos o dejar de leerlos sería  condenarse a la desmemoria, el enemigo de estos pueblos también está permanentemente leyendo y actuando sobre tal o  cual conciencia colectiva neutralizar.  Misión Arma y Lugar a pesar del asedio mediático y el daño deliberado al apresto, seguimos combatiendo…: 


jueves, 25 de mayo de 2017

Liceo Militar Monseñor Jesús Manuel Jáuregui. ¡Un liceo hecho para la historia¡ (Extractos para reseña histórica).


A los fines de inducir  la lectura para la reconstrucción de la historia institucional se seleccionó el Oráculo Jaureguino Informativo (boletín gráfico militar)  de cuyo contenido podemos resaltar su característica resaltante de órgano
fotográfico divulgativo del Liceo Militar Monseñor Jesús Manuel Jáuregui Moreno, en las cuales reseña las actividades ejecutadas por esta institución durante el segundo trimestre  de 2011 y que en 22 páginas de manera sobria y a 6 fotos por hojas muestra no solo actividades de apoyo solidario a los más necesitados sino acciones de la vida inherente a su lema “Amar a Dios, honrar a sus padres…y ser útiles a la Patria.” De la presentación de este trabajo extractamos parte de los antecedentes históricos del Liceo Militar Jáuregui: “…es una institución inaugurada en el año 1952 por orden del Presidente  de Venezuela; General de División Marcos Evangelista Pérez Jiménez dirigida y fundada por el Mayor Alfonso Márquez Morales después de un ensayo pedagógico sobre el ya existente “Liceo Federal Jáuregui...”. En su aparte final contiene una transcripción del documento fundacional o acta de nacimiento (Orden de dirección N°1) fechada el 16 de septiembre de 1952 y transcrita como la N°0406 del 06 de septiembre de 1952 y cuyo contenido expresa la transformación del Liceo tachirense
“Jáuregui”(1937)  de la ciudad de la Grita, con Organización General, personal directivo,  e instrucción y practicas militares que deberán  que deberán impartirse a los con carácter de obligatoriedad a los alumnos varones, tanto internos como externos, además de direccionar que los cargos directivos, docentes y administrativos podrán ser desempeñados por profesionales egresados de institutos militares. Lo cual representó ser un liceo para varones y un antecedente de profesionales en labores de instrucción en la educación de los Liceos en el país. Hasta aquí nada de lo que escribo me pertenece y la historia institucional está en los documentos, pero hay que leer y leer hasta los testimonios gráficos o de cualquier índole que estuvieren en los archivos o en manos de aficionados y particulares, volver la cara a los orígenes es mantener viva la historia y es un acto de defensa contra la destrucción permanente y el asedio de los inconscientes propulsores de la desmemoria que por intención manifiesta,  omisión o negligencia permanentemente atacan el patrimonio institucional y por ende nacional. 


   

lunes, 22 de mayo de 2017

Cecilio Acosta Revete. Apuntes para el bicentenario de su nacimiento (2018)

Del acervo en custodia de la Biblioteca Manuela Sáenz  tomamos de la colección el Libro Menor el número 87, de la Academia Nacional de la Historia, impreso en los talleres de Italgráfica SRL y cuyo autor es el trujillano Mario Briceño Perozo quien en su obra Frases que han hecho historia en Venezuela  (1985)  recoge un buen número de frases pronunciadas en determinado momento por personajes de la historia nacional, en la contraportada  se menciona que la obra es  “…un trabajo elaborado con pasión venezolanista y con claro designio pedagógico.”  De su contenido elegimos para la inducir  la lectura  la frase número 30, correspondiente al maestro eximio y una de las figuras más grandes de la letra hispanoamericana del siglo XIX, Cecilio Acosta (1818-1881):
 ¡LO QUE YO DIGO PERDURA!
 El autor menciona entre las páginas 175 y 177,  la impresión del apóstol de la Libertad de Cuba, José Martí (1853-1895)  al saber del deceso de Cecilio Acosta escribió “Ha muerto un justo: Cecilio Acosta ha muerto. Llorarlo fuera poco. Estudiar sus virtudes e imitarlas es el único homenaje grato a las grandes naturalezas y digno de ellas".  Más adelante Perozo extracta del pensamiento de Cecilio Acosta  la dimensión de la Educación él dijo:   “la enseñanza debe ir de abajo para arriba, y no al revés, como se usa entre nosotros… Descentralicemos la enseñanza para que sea de todos”. 
De su frase ¡Lo que yo digo perdura! ... afirma Briceño Perozo…” Y no se equivocó, la historia recoge su pensamiento con acento de permanente y vital vigencia”.
En el  preludio de los doscientos años del nacimiento de Cecilio Acosta Revete  el venidero 01 de febrero de 2018 ya empezamos a leerle.    


jueves, 11 de mayo de 2017

La Constituyente, (Apuntes con textos de distribución masiva)




“El sistema político venezolano está en crisis y las instituciones han sufrido un acelerado proceso de deslegitimación. A pesar de esta realidad los beneficiarios del régimen caracterizado por la exclusión de las grandes mayorías han bloqueado de forma permanente los cambios exigidos por el pueblo. Como consecuencia de esta conducta se han desatado la fuerzas populares que sólo encuentran su cauce democrático a través de la convocatoria del Poder Constituyente Originario...” Así comenzaba el decreto número 3, publicado en la Gaceta Oficial de la República de Venezuela, número 36. 634 del martes 02 de febrero de 1999 y que de su exposición de motivos evocamos a manera de seguir propiciando la campaña de lectura o lectura de la realidad. Realidad con la que ahora se nos convoca nuevamente a seguir leyendo ¿y leer para qué ?, ya Miguel Máquez (2004) en El arte de la Lectura, edición masiva de 500 mil ejemplares del CONAC, nos exhorta mediante la Biblioteca básica temática, a lo siguiente: “ ...quien aprende a leer ya tiene en sus manos todas las posibilidades , todas las vidas posibles, todos los universos...”; y parafraseando a Rafael Cadenas de su libro En torno al lenguaje, nos conmina a reflexionar que “... en Venezuela tenemos que empezar por el primer peldaño: por mejorar el uso de nuestra propia la lengua. Y ¿Cuál es la vía natural para su enseñanza? Pues la lectura. No nos andemos por las ramas. No sóo es la vía natural sino la única...”.
Del folleto Nuevo decreto sobre el referendo ¿Qué es la constituyente? Hacia una nueva Constitución, elegimos para seguir desarrollando nuestro discurso, la definición que para esa época (1999) se divulgó de forma masiva en aquella publicación, “Una constituyente es una asamblea de representantes de la nación que se reune para fundar o refundar un estado nacional y establecer las normas generales que han de guiar las relaciones de los nacionales entre sí, con el territorio nacional, con el extranjero y con las instituciones nacionales. En otras palabras es la expresión de la voluntad nacional para organizarse y regirse así, proteger su territorio y establecer relaciones con las otras naciones y estados; y continúa en esta publicación explicando “las asambleas constituyentes no crean o recomponen naciones sino estados porque se trata de una manifestación estríctamente política y no de naturaleza social, histórica, económico y de cualquier otra consideración”. Y así se va en este folleto desarrollando lo que para la época (1999) definía qué era la Constituyente.

Hasta aquí mi única intención es estimular el acto del leer y esta vez usar literatura de diseño gubernamental para descubrir el tema de la Constituyente, debido a tanta contra información.

Pero para qué hacer más extenso este tema, para qué, si por ejemplo para 1999 se publicaron folletos como Breve reseña histórica de las constituciones de Venezuela de 1811 a 1999. realizado por APEAC (Asociación para la Enseñanza Asistida Por Computadora) y auspiciado por el Centro para el desarrollo de la democracia participativa, CEDEP, con una introducción de Diosdado Cabello, quien en el último párrafo del documento señala: “Vemos con agrado y esperanza hacia el futuro que hoy nos toca labrar, como la juventud de nuestro país asume el compromiso del momento histórico que vivimos y esperamos que el aporte que nos presentan estos jóvenes sean los primeros pasos de esa generación de relevo que se forja consciente y crítica dentro de este nuevo quehacer de la nación, en la defensa de los más firmes ideales y principios que nos hacen sentir con orgullo herederos de la patria de nuestro Libertador”.

De este folleto extraemos, de la página 56, datos de cómo se desarrolló la Constituyente de 1999 “...cuatro meses de intenso debate caracterizaron esta jornada donde afloraron diversos escenarios de discusión con rasgos muy polémicos. Significó un gran debate la propuesta de agregar al nombre de la República la condición de Bolivariana....”; la Constituyente fue aprobada el 25 de abril de 1999 y se hace realidad el 25 de julio de ese año, se eligieron 104 candidatos regionales, 24 nacionales y 3 representantes indígenas (Guillermo Guevara, José Luis González y Nohelí Pocaterra).
El documento finaliza con una frase lapidaria y esclarecedora de Kleber RamÍrez Rojas (1937-1998) “ En esta etapa de la vida Republicana de Venezuela hay que sembrar alimentos, ciencia y dignidad.”

Cumplido, de forma breve mi objetivo, mediante publicaciones masivas, fomentar la lectura, sigo tomando apuntes del libro Cuestiones de la organización social. La participación Ciudadana por Andrés Mejía (2004) de la página 85, correspondiente a la Asamblea de Ciudadanos, donde las enmarcó como que “..son un medio muy valioso a la hora de debatir problemas comunes y buscar soluciones a los mismos. Constituyen un medio expedito de participación...” otra entrada de apuntes para el tema de la Constituyente.

sábado, 22 de abril de 2017

Carta de Bolívar a Manuela -…” Paciencia de Franciscano” 1825 (Apuntes).


Del libro de difusión masiva y gratuita seleccionamos la obra: Las más hermosas cartas de amor entre Manuela y Simón acompañadas de los Diarios de Quito y Paita así como de otros documentos. Es la sexta edición publicada en el 2010 que representó de acuerdo a las palabras liminares de la contraportada un impostergable homenaje a la Libertadora del Libertador en el contexto de la Campaña “Manuela vuelve” que hizo posible la llegada de los restos simbólicos de la Caballerosa del Sol a nuestro país. Y define de forma conjunta a la obra así:“…Más que un registro amoroso entre Manuela y el Libertador, este epistolario revela una pasión de amor desenfrenado que ambos protagonistas de la historia de nuestras américa profesaban por la libertad…”

En carta del 21 de abril de 1825, Bolívar después saludarle así: “Mi adorada Manuelita…” y luego de desarrollar el contenido con una carta de contenido literario le recomienda “…Muy pronto sabré que determinación habremos de tomar ante esta situación que nos destroza el alma. Por lo pronto debemos tener paciencia de franciscano...” No sin antes despedirse amorosamente: “Tuyo en el alma. Bolívar”.

Hoy sin entrar en consideraciones de la realidad circundante, sólo queda reflexionar en el consejo de Bolívar a Manuela de tener paciencia de franciscano y desde mi punto de vista con tolerancia seguir con mística la lenta pero segura marcha que nos impone la sociedad bajo un solo principio, la corresponsabilidad en el ejercicio de la paz, centrado en el amor de cada individuo sobre el territorio de la República Bolivariana de Venezuela.