Los presidentes de Venezuela y Colombia
fuente : Revista de las Fuerzas Armadas n-¦ 127-128 de enero-febrero 1957 foto 01
lunes, 11 de agosto de 2014
jueves, 7 de agosto de 2014
domingo, 27 de julio de 2014
ENCUENTRO DE DOS ESPADAS DEL ALFARERO DE REPÚBLICAS
Desde
“Caracas, Venezuela, Cuna del Libertador....” eran las palabras
transmitidas por las ondas hertzianas, que la Cámara de Radio y
Televisión desde 1954 acordaba difundir antes de iniciar sus
emisiones diarias, por tal motivo, decido comenzar el post con esta
importante frase, dedicada al natalicio del Libertador Simón
Bolívar.
“En
la ciudad Mariana de Caracas, en 30 de julio de 1783 años, el Doctor
Don Juan Félix Jerez y Aristeguieta, presbítero, con licencia que
yo el infrascrito Teniente Cura de esta Santa Iglesia Catedral le
concedí, bautizó, puso óleo y crisma y dio bendiciones a Simón
José Antonio de la Santísima Trinidad, párvulo, que nació el
veinte y cuatro del corriente, hijo legítimo de Don Juan Vicente de
Bolívar y de Doña María de la Concepción Palacios y Sojo,
naturales y vecinos de esta ciudad. Fue su padrino Don Feliciano
Palacios y Sojo, a quien se advirtió el parentesco espiritual y
obligación; y para que conste lo firmo. Fecha ut supra.”
Esta
fiel transcripción es la que considera la historiografía oficial
como el Acta de Bautismo de nuestro Libertador Simón Bolívar; y es
de aquí que se toma la fecha de nacimiento, nombre completo y el
lugar donde nació, que por cierto actualmente es punto
controvertido, mas no discutido, según mi parecer.
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| Cnel.Serapio Romero y Prof. Carlos Toro |
A
propósito de esta celebración, tuve la oportunidad trascendente
de asistir a la Sesión Solemne de la Sociedad Bolivariana de
Venezuela (cuyo nombre germinal fue Sociedad Boliviana de Caracas),
con motivo del 231 años del natalicio de Simón José Antonio de la
Santísima Trinidad, el Padre de la Patria. Aproveché para saludar,
encontrarme e intercambiar ideas con aquellos que por su experiencia
acumulada en la causa bolivariana aún les duele en el hígado los
ataques al ideario bolivariano y su divulgación, por demás pude
revisar y pasearme por los libros en la Biblioteca de la SBV que por
cierto contó con eminentes bibliotecarios de la talla de Rómulo
Gallegos entre marzo y julio de 1936 y Federico Quirós Rodríguez
eminente educador yaracuyano quien la organizó en 1937, sólo por
citar algunos, en la actualidad, el guerrero cultural encargado de este recinto es el Dr.
Carlos Rodríguez.
La
programación se dio según lo pautado, una celebración por demás
sentida, dejo el discurso central grabado al final del post,
palabras realizadas que a mi criterio se resume en estas frases: “
...hay que ser grandes, gigantes como Bolívar nosotros somos hijos
de él y estamos obligados a ser grandes como él...este acto es un
acto para el pueblo y que el pueblo no pueda llegar preocupa ....al
escudriñar la vida de Bolívar nos quedamos pequeños ante su
inmensidad... Bolívar nunca sera jamás reemplazado en la
historia...su gloria siempre estuvo en en ser grande y en ser
útil...no nos alejemos del propósito sembrado por el luchador de
la libertad, del moldeador de nuestra ciudadanía ... la hora ha
llegado para el verdadero bolivarianismo es preciso darle vida al
código de ética como ciudadanos rectos y de buena voluntad...
salvemos las bibliotecas y esta digna institución... somos
bolivarianos acciones no palabras.”
Ya
al finalizar la sesión solemne, pude ser testigo, justo en el día
del natalicio del Sol del mediodía, con el astro solar en su punto
más alto, aunque sea por un segundo, coincidieron dos de las
réplicas de los filos de la espada bolivariana; este objeto mítico,
símbolo de lucha, tanto para tirios como para troyanos, en espacio y
tiempo se abrazaron un instante, por cierto, en el libro de las
Memorias del General O’Leary, en documento fechado en Lima, Perú,
tres (03) de octubre de
1825 se le hace una descripción: “Una
espada de oro del largo de una vara y siete pulgadas, guarnecida de
brillantes, marcada con las letras S.B. Tres brillantes grandes y
cuarenta y dos sobrepuestos, entre los cuales va un brillante grande.
Un cinturón bordado de oro en paño grana con 8 hebillas de oro. Va
en una caja de madera nueva forrada en seda con su respectivo
almohadón. [...]; dos de estas espadas fueron entregadas a
Simón Bolívar y al Mariscal Antonio José de Sucre con uniformes
respectivos.
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| Logia Estrella Bolívar Nº 118 en la SBV |
Razón
le doy a Aníbal Laidera Villalobos cuando en su libro intitulado
“Somos una copia del pasado”, hace énfasis sobre la
“....gravedad de continuar ignorando lo reiteradamente sucedido
a lo largo de los tiempos, so pena de repetir los mismos equívocos,
innegable causa de las miserias de todo tipo que hoy agobian a la
humanidad”. Ya en su página 129 del libro antes mencionado,
leemos “... en términos de segundos, cambia la trayectoria de
la humanidad, es decir de la sociedad y en consecuencia la persona
humana porque somos gregarios y lo que afecta a uno afecta a
todos...” lo afirmo porque he vivido
ese instante directriz
donde casi como mensaje paradójico constaté el refrán de la guerra
“mientras las armas hablan las leyes callan” paremia
que reseña Juan José Álvarez Díaz que significa “el
instante que calló la razón para darle paso a la sinrazón de la
guerra”. Y de nuevo Villalobos desde su tesis “Somos una copia
del pasado”, me hizo acordar que
para consolidarse las aspiraciones del bien común, han de
considerarse los “... factores del cambio social, son:
acto de nacer, vivienda, trabajo, salud, educación, ética y
recreación, siete pilares de una auténtica revolución”.
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| Cadetes de la AMBV en la Casa Natal del Libertador |
Se
que me cuesta afirmar que somos una copia del pasado, tal cual lo
afirma Anibal Laidera Villalobos pero no me queda más que redactar
esta entrada con la advertencia insoslayable de mantener firme la
conciencia histórica del deber porque ...los dictadores
históricamente saben que el miedo y el estómago hacen sumisos a los
rebeldes...
Este
episodio que el 24 de julio de 2014, estoy reseñando, no es más que
la confirmación de que hay un pasado que reclama al hombre de mayor
protagonismo, conciencia histórica, ese hombre que en 1898 Jorge
Plejanov (marxista ruso) en su libro El papel del individuo en la
historia reseña "Los individuos pueden influir en los
destinos de la sociedad. A veces, su influencia llega a ser muy
considerable, pero tanto la posibilidad misma de esta influencia como
sus proporciones son determinadas por la organización de la
sociedad, por la correlación de las fuerzas que en ella actúan. El
carácter del individuo constituye un ‘factor' del desarrollo
social sólo allí, sólo entonces y exclusivamente en el grado en
que lo permiten las relaciones sociales". Hay un bien común,
una patria y unos hombres que nos debemos a ella, las réplicas de la
espada del sol del mediodía fueron puestas en rutas diferentes como,
dos paradigmas que aun no se enfrentan y los que en ellos militan
saben que hay un sentido libertario en ello.
![]() |
| Gral.Rafael Urdaneta fundador de la SBV, 1842 |
Hay
de aquel que subestime al venezolano diciendo que tiene una mixtura
ideológica porque se encontrará no sólo con la pléyade de hombres
de nuestra historia patria como argumento y acción sino con la
cimitarra del General Rafael Urdaneta para defender la soberanía y
los valores consagrados en la carta magna, que no somos perfectos,
eso hay que reconocerlo, el hombre perfecto no existe, pero si se
encamina bajo los ideales nobles, de seguro su obra estará
impregnada de hidalguía, conocimiento e inteligencia positiva,
dándole el triunfo que Víctor Maldonado Michelena propone en
sus Triángulos Trascendentes.
CÉSAR
A. RAMOS O.
BIBLIOTECARIO
viernes, 11 de julio de 2014
Apuntes sobre bibliotecarios célebres.
Todo hombre forma parte de un conglomerado social y bajo la labor de su oficio se va transformando y conociendo su arte, que tarde o temprano la transforma en ciencia y como toda ciencia puede se un arma, para hacer el bien a la humanidad o un gran daño a la civilización; este entrada va destinada a compartir datos biográficos de aquellos hombres y mujeres que en el transcurso de su trayectoria de vida han sido bibliotecarios; quisiera tenerlos inventariados a todos, pero por ahora sólo conseguí en esta noche de viernes, después de haber cumplido mi rol de estudiante, algunos de los bibliotecarios más célebres de vida nacional y mundial, prometo profundizar sus vidas a futuro porque ser parte de un gremio y desconocer a sus forjadores, sería como vivir de un falso orgullo en una ignorancia eterna. Además dedico este post a esos hombres y mujeres que de manera silente, hacen su trabajo en condiciones de sacrificio sólo por la pasión a los libros y documentos.
Comencemos por la etimología de la palabra Bibliotecario, que la Real Academia Española de la Lengua define como la “Persona que tiene a su cargo el cuidado, ordenación y servicio de una biblioteca (antiguamente conocidas como librerías)”; el bibliotecario es un profesional de la biblioteca o Centro de Investigación, que desarrolla procedimientos para organizar la información y ofrecer servicios para ayudar e instruir a las personas de una forma más eficiente para identificar y acceder a la información que requieran, en sus diversos formatos (libro, revista, artículo, disco compacto o cd, entre otros). Su misión se ha transformado con el tiempo, dejando a un lado el ser custodio de las colecciones de libros para convertirse en el mejor apoyo que tiene el usuario que necesita alguna información para su trabajo investigativo.
Tiene tareas muy específicas, que podemos resumir en catalogación y clasificación de libros, adquisición de nuevos materiales, descartar material obsoleto, implementación de políticas o normas de funcionamiento y suscripción a revistas impresas o electrónicas de investigación.
Los más célebres políticos y escritores venezolanos han sido bibliotecarios, entre los que destacan:
Comencemos por la etimología de la palabra Bibliotecario, que la Real Academia Española de la Lengua define como la “Persona que tiene a su cargo el cuidado, ordenación y servicio de una biblioteca (antiguamente conocidas como librerías)”; el bibliotecario es un profesional de la biblioteca o Centro de Investigación, que desarrolla procedimientos para organizar la información y ofrecer servicios para ayudar e instruir a las personas de una forma más eficiente para identificar y acceder a la información que requieran, en sus diversos formatos (libro, revista, artículo, disco compacto o cd, entre otros). Su misión se ha transformado con el tiempo, dejando a un lado el ser custodio de las colecciones de libros para convertirse en el mejor apoyo que tiene el usuario que necesita alguna información para su trabajo investigativo.
Tiene tareas muy específicas, que podemos resumir en catalogación y clasificación de libros, adquisición de nuevos materiales, descartar material obsoleto, implementación de políticas o normas de funcionamiento y suscripción a revistas impresas o electrónicas de investigación.
Los más célebres políticos y escritores venezolanos han sido bibliotecarios, entre los que destacan:
Eduardo Blanco (1838 - 1912). Militar, escritor y político caraqueño. En su juventud fue Edecán de José Antonio Páez, el Centauro de los Llanos y tres veces Presidente de Venezuela. Blanco es el autor de la novela histórica más leída y divulgada por su gran contenido épico-patriota, Venezuela Heroica (1881) y Zárate (1882),entre otras.
Felipe Tejera (1846- 1924). Escritor, crítico literario, biógrafo, ensayista y poeta caraqueño. Autor de Triunfar con la Patria, Manual de Historia de Venezuela para el uso de las escuelas y colegios (1895), Hombres célebres de Venezuela en las letras, ciencias y artes (1881) y la Boliviada (1883) poema épico de 12 cantos, por así resaltar parte de su prolífica obra intelectual.
Pedro Emilio Coll (1872 – 1947). Periodista, escritor y ensayista caraqueño. Fue uno de los fundadores de la Revista Cosmópolis (1894 – 1895); para 1915, en su estadía en París (Francia) se vinculó con Vladimir Lenin. Autor de: El diente roto (1890) y el Castillo de Elsinor (1890) y muchas otras obras. Amigo personal de Miguel de Unamuno, Benito Pérez Galdós, Ramón María del Valle Inclán. En 1941 fue designado Bibliotecario de la Academia Nacional de la Historia, cargo que ocupó hasta su partida física.
Eloy Guillermo González (1873 – 1950). Escritor, ingeniero, periodista, docente, historiador y político cojedeño. Fue Secretario General de la Presidencia (1899), docente en la Universidad Central de Venezuela desde 1905; autor de Historia de Venezuela, en tres tomos. Individuo de Número de la Academia Nacional de la Historia (1909).
Vicente Dávila (1874 – 1949). Historiador, Dr. En Ciencias Médicas (1905), Director del Archivo Nacional. Su biblioteca personal fue saqueada e incendiada a raíz de los sucesos del 18 de octubre de 1945, cuando derrocaron al Presidente Isaías Medina Angarita. Autor de: Próceres merideños (1918), Próceres trujillanos (1921), entre otros.
Santiago Key Ayala (1874 – 1959). Ensayista e historiador caraqueño. Funcionario del Ministerio de Relaciones Exteriores. Ingresó a la Academia Nacional de la Historia en 1916. Autor de: Vida ejemplar de Simón Bolívar (1942), por reseñar una de sus tantos productos intelectuales.
Mario Briceño Perozo (1917 – 1995). Abogado y docente trujillano. Dictó en la universidad la cátedra de Archivos históricos en las escuelas de Archivología y Bibliotecología en la Universidad Central de Venezuela.
Ermila Troconis de Veracoechea (1924 - ). Dra. En Historia de la Universidad Central de Venezuela y docente nacida en Suiza. Pionera en el papel de la mujer en la historia venezolana, del estudio de la iglesia colonial, las cárceles y las instituciones públicas. Bibliotecaria y Archivista de la Academia Nacional de la Historia (1991 – 1999). Algunas de sus obras son: Las Obras Pías en la Iglesia Colonial Venezolana (1971); Indias, esclavas, mantuanas y primeras damas (1990).
Hasta aquí los que he conseguido en mi patria; pero los más reconocidos a nivel mundial, que pude rastrear y que ocuparon parte de su existencia desarrollándose como bibliotecarios fueron:
Benjamin Franklin (1706-1790). Estadista norteamericano, científico, inventor, filósofo, músico, periodista, impresor y bibliotecario.
Johann Wolfgang von Goethe (1749-1832). Novelista, dramaturgo, poeta, humanista, científico, filósofo, bibliotecario y ministro alemán. Autor de Faust: der Tragödie erster Teil (Fausto: Primera parte de la tragedia) y Faust: der Tragödie zweiter Teil, (segunda parte), publicadas entre 1806 - 1808. Considerada como una de las mejores obras literarias universales.
Nadezhda Krupskaya (1869-1939). Esposa del revolucionario Vladimir Ilich Ulianov, Lenin. Comunista rusa. que propulsó la creación del sistema educativo soviético y pionera del desarrollo de las bibliotecas rusas.
Mao Zedong, Mao Tse-Tung (1893-1976). Máximo dirigente del Partido Comunista de China (PCCh). El que planteó que la clase campesina fuese el motor de la revolución. Marxista-Leninista, con los matices propios de su sociedad. Hizo labor de bibliotecario ayudante en la Universidad de Pekín.
Jorge Luis Borges (1899-1986). Escritor argentino. Autor de cuentos, poesía y ensayos. Entre sus intereses intelectuales hallamos la mitología, la teología, la matemática y la filosofía. Autor de la frase de hidalgía “uno llega a ser grande por lo que lee y no por lo que escribe”.
Stephen King (1947- ). Escritor estadounidense. Autor de novelas de género fantástico, en especial de terror. Sus novelas han sido llevadas al cine, entre ellas destacan: Carrie (1974), Cujo (1981), Revival (Renacimiento) (2014): relato sobre un joven descarriado y un reverendo renegado de su fe que se vuelven a encontrar después de cincuenta años para sellar un pacto que "ni el diablo podría imaginar”. Este renombrado bibliotecario trabajó en la Biblioteca de la Universidad de Maine, en 1969 y aún ejercita el arte civilizatorio en sus novelas.
Hilda Guevara (1956-1995). La hija mayor de Ernesto "Ché" Guevara. Fue bibliotecaria de la Casa de las Américas en La Habana (Cuba). Quien de la pluma de su padre recibió el mensaje: "Crezcan como buenos revolucionarios. Estudien mucho para poder dominar la técnica que permite dominar la naturaleza. Acuérdense que la revolución es lo importante y que cada uno de nosotros, solo, no vale nada. Sobre todo, sean siempre capaces de sentir en lo más hondo cualquier injusticia cometida contra cualquiera en cualquier parte del mundo. Es la cualidad más linda de un revolucionario".
El bibliotecario, es el conocedor de grandes obras literarias, organizador, clasificador de las mismas y custodio de ese mundo llamado Biblioteca, que el Libertador argentino José de San Martín, por reseñar una anécdota relacionada con ese recinto de potencial cultural, en ocasión de haber triunfado en la Batalla de Chacabuco, la capital Nacional del maíz, el 12 de febrero de 1817, destinó los 10.000 pesos que el Cabildo de Santiago de Chile le había entregado por la victoria, para la creación de una Biblioteca en esa ciudad, afirmando que “La biblioteca destinada a la educación universal, es más poderosa que nuestros ejércitos”.
César A. Ramos ..
Bibliotecario
domingo, 22 de junio de 2014
Breves líneas para un condiscípulo de Simón Bolívar, José Luis Ramos
“Casi estoy sin decir que sin
fábula no hay poesía, no porque constituya su esencia, sino porque
es imposible hablar a la imaginación sin emplear el lenguaje de los
antiguos mitos” decía el insigne José Luis Ramos, epónimo del
Liceo Nacional y de su biblioteca, localizados en el sector Las
Acacias en Maracay, Edo. Aragua, donde el Licenciado Jorge H. Ríos
R, Presidente de la Asociación Nacional de Bibliotecarios,
Archivistas y afines del Edo. Aragua (ANBAA), impartió desde marzo
hasta junio del presente año (2014), la instrucción correspondiente
a los cursos presenciales,los días sábados, de Asistente de
Biblioteca y Técnico de Biblioteca (Área de Procesos Técnicos:
Catalogación y Clasificación), con la asistencia del encargado de
la Biblioteca Manuela Sáenz, del Departamento de Investigaciones
Históricas y Semiológicas del Ejército Bolivariano, César Ramos,
además del personal de otras instituciones a nivel Nacional, tales
como, Universidad Central de Venezuela, Universidad Experimental
Simón Rodriguez, Fe y Alegría y Ministerio del Poder Popular para
la Educación, entre otros.
José
Luis Ramos, nació en la Mariana ciudad de Caracas en 1783 (¿1790?).
Filólogo (Filología: Ciencia
que estudia una cultura tal como se manifiesta en su lengua y en su
literatura, principalmente a través de los textos escritos.),
crítico literario y periodista. Fue compañero de estudios de Simón
Bolívar y los hermanos Montilla, en la escuela de primeras letras
del maestro Simón Rodríguez. Cursó estudios en la Real y
Pontificia Universidad de Caracas, hoy Universidad Central de
Venezuela. Ejerció como Oficial primero de la Gobernación de
Guayana, Edo. Bolívar, (1805-1810). Para junio de 1811, en Caracas,
recibió el nombramiento de oficial en la Secretaría del Congreso y
en 1812 era vicesecretario del mismo cuerpo legislativo, cargo que
desempeñó hasta agosto de aquel año. Desde el 7 de agosto de 1813
hasta junio de 1814, fue oficial primero de la Secretaría de
Hacienda y Relaciones Exteriores. Paralelo a toda esta actividad
administrativa, realizó labores de índole educativa.
Al perderse la Segunda República
(1814), José Luis Ramos se residenció en la isla de Saint Thomas,
donde permaneció hasta el 14 de agosto de 1819, cuando viajó a la
ciudad de Angostura, hoy Ciudad Bolívar, Edo. Bolívar. Allí
ejerció el cargo como Secretario privado del neogranadino Francisco
Antonio Zea; además de Secretario del Consejo de Administración de
la Guerra; Oficial Primero de la Secretaría del Interior y de
Guerra. Un año más tarde, fue redactor del Correo del Orinoco hasta
1821; Secretario de la Vicepresidencia de Venezuela (1820-1822). En
noviembre de 1821, realizó funciones como redactor de la Gaceta de
Caracas y luego del Iris de Venezuela, hasta finales de 1822. Desde
ese año hasta 1825, fue Secretario de la Intendencia de Venezuela.
Dos años después, desempeñó el cargo de Tesorero-Administrador de
la Aduana de Coro y Secretario de la Dirección del Tabaco, desde
agosto de ese año hasta agosto de 1831, cuando el Jefe Superior de
Venezuela lo nombró oficial mayor de la Secretaría de Hacienda y
Relaciones Exteriores. Ramos ejerció como examinador en colegios,
censor de teatro, juez de imprenta y crítico literario; la
historiografía recoge parte de su labor en los pocos documentos
existentes, Juicio del señor J. L. Ramos acerca de dos composiciones
del señor J. H. García, en Revista Literaria, Caracas, 23 de
octubre de 1830; Observaciones sobre la poética de Martínez de la
Rosa, en La Olivia, 1° de enero de 1836; y Disertación acerca del
verso endecasílabo castellano, en Revista Literaria, Caracas, 3 de
julio de 1842 .
El 1º de marzo de 1840, fue
nombrado examinador de los candidatos a las cátedras de Literatura y
de Gramática Castellana de la Universidad Central de Venezuela.
Ejerció el cargo de Oficial Mayor de Hacienda y Relaciones
Exteriores, hasta 1841 cuando renunció. Por sus amplios
conocimientos, dominaba más de diez idiomas, sánscrito, griego,
hebreo, latín, francés, alemán, inglés, italiano, portugués y
algunos dialectos de la India; la historia le atribuye haber sido el
fundador del periodismo literario en Venezuela.
Ramos aconsejó leer con suma
reflexión poetas griegos, romanos y españoles; traducir pasajes o
composiciones en su totalidad y estudiar la mitología, puesto que la
imaginación sin el uso de lenguaje de los antiguos mitos estaba
incompleta. Para él la fábula era una galería de pinturas.
La llama incandescente de su
pluma fue puesta a los pies de Hades, dios de los muertos, en
Maiquetía, Edo. Vargas, el 5 de julio de 1849. Sus restos reposan en
el Panteón Nacional, en Caracas, desde el 16 de agosto de 1889, su
pensamiento se mantiene vivo en cada alumno graduado y cada actividad
cultural realizada desde el Liceo y la Biblioteca que llevan su
nombre. Breves líneas para un condiscípulo de Simón Bolívar.
LIC. SONIA VERENZUELA
.
martes, 17 de junio de 2014
El Ejército venezolano: heredero legitimo de una tradición gloriosa. por F.A.C
Producto
de el acto de inventariar en la Biblioteca Manuela Sáenz tropecé con un compendio de anuarios,
en su pag 54 halle una casualidad de discurso escrito que pongo a la
disposición de nuestros lectores para que juzguen con el ojo de la historia si
los soldados de ayer, los de Carabobo, son los mismos de hoy y los mismos de
siempre.
El Ejército venezolano: Heredero legitimo de una tradición
gloriosa
Hay realizaciones en la historia de las naciones que
merecen ser anotadas con letras de oro en el libro de la vida; la carga de una
Guardia Francesa por sobre una fosa rellena con cuerpos de compañeros con
empeño suicida de recuperar un combate
perdido en Waterloo. El arrogante epitafio de las Termópilas; “Ciudadano que
pasas anda a decirle a Esparta que aquí yacemos por obedecer sus leyes”. La
negativa llena de orgullo del Jefe galo vencido de adorar el Aguila Romana.
En nuestra historia patria tenemos ejemplos no menos
merecedores: La impasible carga de la Legión Británica movida por la voz de
Farriar, hasta verse reducida al mínimo, siempre avanzando. El comentario que
la leyenda pone en boca de Negro Primero antes del combate; “ Aquí nos sembraremos compañeros, aquí nos
sembraremos y que nazca una patria como un sueño”.
Un pueblo que unido se lanza buscar libertad como valor
supremo a conciencia de que en el empeño le va la vida es murmullo aterrador al
oído de la infamia, la opresión y la injusticia que debe hacerse vinculo de
unión, motivo de inspiración constante para los más nobles quehaceres de este
pueblo.
Para tener conocimiento de la amplia identificación
existente entre nuestro ciudadano común, el venezolano corriente, y el soldado
que hay más que volver los ojos a nuestro pasado.
Desde el inicio de nuestra gesta emancipadora quienes
integraron los Ejércitos Libertadores eran de extracción eminentemente popular.
Las mismas condiciones que caracterizaron el movimiento
contra España fueron los que determinaron la integración de las huestes
patrióticas; fueron los negros, los mestizos, los indios quienes sintieron con mayor
fuerza el yugo de la conquista y la colonia.
La historia nos narra la composición de los primeros
Ejércitos Venezolanos; en las partes que inicialmente eran enviados al rey se
notaba el menosprecio que sentían generales del bando realista por los nuestros;
soldados descalzos, llaneros con el
torso desnudo, el estribo entre los dedos de los pies, rienda entre los dientes
y lanza en ambas manos; “Bandoleros mandados por Bolívar”.
Aun así nuestro pueblo escribió la epopeya más grande que
puede conocer la historia de las naciones, siguiendo los genios Guerreros de la
independencia, que supieron encender y mantener viva en ellos la llama del amor
a la patria, y de lucha por los más nobles propósitos de libertad. Nuestro
ejército desbordo los límites de la
nación llevando sus sentimientos, su lucha a pueblos hermanos del continente.
Posteriormente, los mismos hechos obligaron a los
Comandantes realistas a cambiar su menosprecio por respetuoso temor, los
calificativos despectivos con que inicialmente hicieron referencia nuestros
soldados y sus jefes se tornaron en los estilados de la época a quienes combatía
de tú a tú. Tal puede fácilmente desprenderse en los partes de La Torre y de
otros jefes.
En nuestras guerras internas se repiten las escenas
heroicas; el honor del soldado. Su espíritu de gigantesco pero doloroso en
guerras fratricidas “La Guerra federal” y toda una serie de de acciones no menos sangrientas nunca
exentas de heroísmo pero por su objeto su fin, muchas veces escritas a vuelo de
pájaro en las páginas de nuestra historia gloriosa
Tampoco en el presente ha variado la dirección de la fuerza
que nutre nuestro Ejército; sigue siendo el pueblo en su más pura expresión la vertiente donde
toma vida. No podría ser mas diciente la letra de nuestro himno “Nuestra Savia
es la Sangre del Pueblo, pueblo que es campesino de Chachopo o de Jají que es
Guagino Cerrero o granujilla de Barrio. Siempre con la misma capacidad de
entrega, la misma nobleza susceptible de cambiar sus herramientas de trabajo
por las armas presto a seguir a un jefe hasta la muerte, a sentir en los más
profundo de sus huesos una trompeta llamando a combate o el redoble del tambor
guerrero.
Nuestro pueblo tiene
fibra profunda de soldado.
Conociendo lo anterior no hay tarea imposible con una
disciplina militar, método, vigilancia y labor constante de transformar en
soldado autentico el recluta que es enviado trimestralmente es enviado a
nuestros cuárteles.
Existe muy generalmente un criterio erróneo que nuestro
ejército es una especie de cárcel correctiva lo que llamaría el Quijote
“enderezador de entuertos”, nada más erróneo ya que la laboriosa formación de un combatiente de nuestros días
con todos los factores que esto incluye se
ve gravemente afectada por individuos con tendencias, costumbres o conductas
erróneas, producto de irresponsabilidad paterna o mala formación de hogar.
La formación del combatiente venezolano se ajusta a una
escala de valores, para muchos olvidadas el bien PATRIA y LA VIRTUD y SACRIFICIO colocados en el más alto nivel
dentro de esta escala. Se trata de disciplinarlo, de crear en el soldado el
sentido de pertenencia, de solidaridad dentro de una agrupación y preparación
adecuada para el cumplimiento de su misión en la guerra.
Hoy, a ciento cincuenta y nueve años de la batalla que nos
libro del yugo español, Nuestro soldado aunque mejor preparado, mas equipado,
sigue siendo el pueblo hecho soldado, que rindió su tributo de sangre en
aquella jornada memorable. La sabia frase de Bolívar: “El Ejercito es el pueblo en Armas”…Parece tener resonancia con ecos
de eternidad.
TTE (EJ.) FRANCISCO
ARIAS CARDENAS.
Pag54.
C:A:R:O transcripción 2014
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