TEMA NUEVO 2014


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lunes, 11 de agosto de 2014

ENTRE MANDATARIOS

Los presidentes de Venezuela y Colombia
fuente : Revista de las Fuerzas Armadas n-¦ 127-128 de enero-febrero 1957 foto 01

domingo, 27 de julio de 2014

ENCUENTRO DE DOS ESPADAS DEL ALFARERO DE REPÚBLICAS



Desde “Caracas, Venezuela, Cuna del Libertador....” eran las palabras transmitidas por las ondas hertzianas, que la Cámara de Radio y Televisión desde 1954 acordaba difundir antes de iniciar sus emisiones diarias, por tal motivo, decido comenzar el post con esta importante frase, dedicada al natalicio del Libertador Simón Bolívar.



En la ciudad Mariana de Caracas, en 30 de julio de 1783 años, el Doctor Don Juan Félix Jerez y Aristeguieta, presbítero, con licencia que yo el infrascrito Teniente Cura de esta Santa Iglesia Catedral le concedí, bautizó, puso óleo y crisma y dio bendiciones a Simón José Antonio de la Santísima Trinidad, párvulo, que nació el veinte y cuatro del corriente, hijo legítimo de Don Juan Vicente de Bolívar y de Doña María de la Concepción Palacios y Sojo, naturales y vecinos de esta ciudad. Fue su padrino Don Feliciano Palacios y Sojo, a quien se advirtió el parentesco espiritual y obligación; y para que conste lo firmo. Fecha ut supra.”



Esta fiel transcripción es la que considera la historiografía oficial como el Acta de Bautismo de nuestro Libertador Simón Bolívar; y es de aquí que se toma la fecha de nacimiento, nombre completo y el lugar donde nació, que por cierto actualmente es punto controvertido, mas no discutido, según mi parecer.



Cnel.Serapio Romero y Prof. Carlos Toro 



A propósito de esta celebración, tuve la oportunidad trascendente de asistir a la Sesión Solemne de la Sociedad Bolivariana de Venezuela (cuyo nombre germinal fue Sociedad Boliviana de Caracas), con motivo del 231 años del natalicio de Simón José Antonio de la Santísima Trinidad, el Padre de la Patria. Aproveché para saludar, encontrarme e intercambiar ideas con aquellos que por su experiencia acumulada en la causa bolivariana aún les duele en el hígado los ataques al ideario bolivariano y su divulgación, por demás pude revisar y pasearme por los libros en la Biblioteca de la SBV que por cierto contó con eminentes bibliotecarios de la talla de Rómulo Gallegos entre marzo y julio de 1936 y Federico Quirós Rodríguez eminente educador yaracuyano quien la organizó en 1937, sólo por citar algunos, en la actualidad, el guerrero cultural encargado de este recinto es el Dr. Carlos Rodríguez.



La programación se dio según lo pautado, una celebración por demás sentida, dejo el discurso central grabado al final del post, palabras realizadas que a mi criterio se resume en estas frases: “ ...hay que ser grandes, gigantes como Bolívar nosotros somos hijos de él y estamos obligados a ser grandes como él...este acto es un acto para el pueblo y que el pueblo no pueda llegar preocupa ....al escudriñar la vida de Bolívar nos quedamos pequeños ante su inmensidad... Bolívar nunca sera jamás reemplazado en la historia...su gloria siempre estuvo en en ser grande y en ser útil...no nos alejemos del propósito sembrado por el luchador de la libertad, del moldeador de nuestra ciudadanía ... la hora ha llegado para el verdadero bolivarianismo es preciso darle vida al código de ética como ciudadanos rectos y de buena voluntad... salvemos las bibliotecas y esta digna institución... somos bolivarianos acciones no palabras.”



Ya al finalizar la sesión solemne, pude ser testigo, justo en el día del natalicio del Sol del mediodía, con el astro solar en su punto más alto, aunque sea por un segundo, coincidieron dos de las réplicas de los filos de la espada bolivariana; este objeto mítico, símbolo de lucha, tanto para tirios como para troyanos, en espacio y tiempo se abrazaron un instante, por cierto, en el libro de las Memorias del General O’Leary, en documento fechado en Lima, Perú, tres (03) de octubre de
1825 se le hace una descripción: “Una espada de oro del largo de una vara y siete pulgadas, guarnecida de brillantes, marcada con las letras S.B. Tres brillantes grandes y cuarenta y dos sobrepuestos, entre los cuales va un brillante grande. Un cinturón bordado de oro en paño grana con 8 hebillas de oro. Va en una caja de madera nueva forrada en seda con su respectivo almohadón. [...]; dos de estas espadas fueron entregadas a Simón Bolívar y al Mariscal Antonio José de Sucre con uniformes respectivos.

Logia Estrella Bolívar Nº 118 en la SBV

Razón le doy a Aníbal Laidera Villalobos cuando en su libro intitulado “Somos una copia del pasado”, hace énfasis sobre la “....gravedad de continuar ignorando lo reiteradamente sucedido a lo largo de los tiempos, so pena de repetir los mismos equívocos, innegable causa de las miserias de todo tipo que hoy agobian a la humanidad”. Ya en su página 129 del libro antes mencionado, leemos “... en términos de segundos, cambia la trayectoria de la humanidad, es decir de la sociedad y en consecuencia la persona humana porque somos gregarios y lo que afecta a uno afecta a todos...” lo afirmo porque he vivido
Cadetes de la AMBV en la Casa Natal del Libertador
ese instante directriz donde casi como mensaje paradójico constaté el refrán de la guerra “mientras las armas hablan las leyes callan” paremia que reseña Juan José Álvarez Díaz que significa “el instante que calló la razón para darle paso a la sinrazón de la guerra”. Y de nuevo Villalobos desde su tesis “Somos una copia del pasado”, me hizo acordar que para consolidarse las aspiraciones del bien común, han de considerarse los “... factores del cambio social, son: acto de nacer, vivienda, trabajo, salud, educación, ética y recreación, siete pilares de una auténtica revolución”.



Se que me cuesta afirmar que somos una copia del pasado, tal cual lo afirma Anibal Laidera Villalobos pero no me queda más que redactar esta entrada con la advertencia insoslayable de mantener firme la conciencia histórica del deber porque ...los dictadores históricamente saben que el miedo y el estómago hacen sumisos a los rebeldes...



Este episodio que el 24 de julio de 2014, estoy reseñando, no es más que la confirmación de que hay un pasado que reclama al hombre de mayor protagonismo, conciencia histórica, ese hombre que en 1898 Jorge Plejanov (marxista ruso) en su libro El papel del individuo en la historia reseña "Los individuos pueden influir en los destinos de la sociedad. A veces, su influencia llega a ser muy considerable, pero tanto la posibilidad misma de esta influencia como sus proporciones son determinadas por la organización de la sociedad, por la correlación de las fuerzas que en ella actúan. El carácter del individuo constituye un ‘factor' del desarrollo social sólo allí, sólo entonces y exclusivamente en el grado en que lo permiten las relaciones sociales". Hay un bien común, una patria y unos hombres que nos debemos a ella, las réplicas de la espada del sol del mediodía fueron puestas en rutas diferentes como, dos paradigmas que aun no se enfrentan y los que en ellos militan saben que hay un sentido libertario en ello.



Gral.Rafael Urdaneta fundador de la SBV, 1842
Hay de aquel que subestime al venezolano diciendo que tiene una mixtura ideológica porque se encontrará no sólo con la pléyade de hombres de nuestra historia patria como argumento y acción sino con la cimitarra del General Rafael Urdaneta para defender la soberanía y los valores consagrados en la carta magna, que no somos perfectos, eso hay que reconocerlo, el hombre perfecto no existe, pero si se encamina bajo los ideales nobles, de seguro su obra estará impregnada de hidalguía, conocimiento e inteligencia positiva, dándole el triunfo que Víctor Maldonado Michelena propone en sus Triángulos Trascendentes.

 

 

 

CÉSAR A. RAMOS O.
BIBLIOTECARIO

viernes, 11 de julio de 2014

Apuntes sobre bibliotecarios célebres.

Todo hombre forma parte de un conglomerado social y bajo la labor de su oficio se va transformando y conociendo su arte, que tarde o temprano la transforma en ciencia y como toda ciencia puede se un arma, para hacer el bien a la humanidad o un gran daño a la civilización; este entrada va destinada a compartir datos biográficos de aquellos  hombres y mujeres que en el transcurso de su trayectoria de vida han sido bibliotecarios; quisiera tenerlos inventariados a todos, pero por ahora sólo conseguí en esta noche de viernes, después de haber cumplido mi rol de estudiante, algunos de los bibliotecarios más célebres de vida nacional y mundial, prometo profundizar sus vidas a futuro porque ser parte de un gremio y desconocer a sus forjadores, sería como vivir de un falso orgullo en una ignorancia eterna. Además dedico este post a esos hombres y mujeres que de manera silente, hacen su trabajo en condiciones de sacrificio sólo por la pasión a los libros y documentos.
Comencemos por la etimología de la palabra Bibliotecario, que la Real Academia Española de la Lengua define como la “Persona que tiene a su cargo el cuidado, ordenación y servicio de una biblioteca (antiguamente conocidas como librerías)”; el bibliotecario es un profesional de la biblioteca o Centro de Investigación, que desarrolla procedimientos para organizar la información y ofrecer servicios para ayudar e instruir a las personas de una forma más eficiente para identificar y acceder a la información que requieran, en sus diversos formatos (libro, revista, artículo, disco compacto o cd, entre otros). Su misión se ha transformado con el tiempo, dejando a un lado el ser custodio de las colecciones de libros para convertirse en el mejor apoyo que tiene el usuario que necesita alguna  información para su trabajo investigativo.
Tiene tareas muy específicas, que podemos resumir en  catalogación y clasificación de libros, adquisición de nuevos materiales, descartar material obsoleto, implementación de políticas o normas de funcionamiento y suscripción a revistas impresas o electrónicas de investigación.
Los más célebres políticos y escritores venezolanos han sido bibliotecarios, entre los que destacan:

Eduardo Blanco (1838 - 1912). Militar, escritor y político caraqueño. En su juventud fue Edecán de José Antonio Páez, el Centauro de los Llanos y tres veces Presidente de Venezuela. Blanco es el autor de la novela histórica más leída y divulgada por su gran contenido épico-patriota, Venezuela Heroica (1881) y Zárate (1882),entre otras.

Felipe Tejera (1846- 1924). Escritor, crítico literario, biógrafo, ensayista y poeta caraqueño. Autor de Triunfar con la Patria, Manual de Historia de Venezuela para el uso de las escuelas y colegios (1895), Hombres célebres de Venezuela en las letras, ciencias y artes (1881) y la Boliviada (1883) poema épico de 12 cantos, por así resaltar parte de su prolífica obra intelectual.

Pedro Emilio Coll (1872 – 1947). Periodista, escritor y ensayista caraqueño. Fue uno de los fundadores de la Revista Cosmópolis (1894 – 1895); para 1915, en su estadía en París (Francia) se vinculó con Vladimir Lenin. Autor de: El diente roto (1890) y el Castillo de Elsinor (1890) y muchas otras obras. Amigo personal de  Miguel de Unamuno, Benito Pérez Galdós, Ramón María del Valle Inclán. En 1941 fue designado Bibliotecario de la Academia Nacional de la Historia, cargo que ocupó hasta su partida física.

Eloy Guillermo González (1873 – 1950). Escritor, ingeniero, periodista, docente, historiador y político cojedeño. Fue Secretario General de la Presidencia (1899), docente en la Universidad Central de Venezuela desde 1905; autor de Historia de Venezuela, en tres tomos. Individuo de Número de la Academia Nacional de la Historia (1909).

Vicente Dávila (1874 – 1949). Historiador, Dr. En Ciencias Médicas (1905), Director del Archivo Nacional. Su biblioteca personal fue saqueada e incendiada a raíz de los sucesos del 18 de octubre de 1945, cuando derrocaron al Presidente Isaías Medina Angarita. Autor de: Próceres merideños (1918), Próceres trujillanos (1921), entre otros.

Santiago Key Ayala (1874 – 1959). Ensayista e historiador caraqueño. Funcionario del Ministerio de Relaciones Exteriores. Ingresó a la Academia Nacional de la Historia en 1916. Autor de: Vida ejemplar de Simón Bolívar (1942), por reseñar una de sus tantos productos intelectuales.

Mario Briceño Perozo (1917 – 1995). Abogado y docente trujillano. Dictó en la universidad la cátedra de Archivos históricos en las escuelas de Archivología y Bibliotecología en la Universidad Central de Venezuela.

Ermila Troconis de Veracoechea (1924 -  ). Dra. En Historia de la Universidad Central de Venezuela y docente nacida en Suiza. Pionera en el papel de la mujer en la historia venezolana, del estudio de la iglesia colonial, las cárceles y las instituciones públicas. Bibliotecaria y Archivista de la Academia Nacional de la Historia (1991 – 1999). Algunas de sus obras son: Las Obras Pías en la Iglesia Colonial Venezolana (1971); Indias, esclavas, mantuanas y primeras damas (1990).

Hasta aquí los que he conseguido en mi patria; pero los más reconocidos a nivel mundial, que pude rastrear y que ocuparon parte de su existencia desarrollándose como  bibliotecarios fueron:

Benjamin Franklin (1706-1790). Estadista norteamericano, científico, inventor, filósofo, músico, periodista, impresor y bibliotecario.

Johann Wolfgang von Goethe (1749-1832). Novelista, dramaturgo, poeta, humanista, científico, filósofo, bibliotecario y ministro alemán. Autor de Faust: der Tragödie erster Teil (Fausto: Primera parte de la tragedia) y Faust: der Tragödie zweiter Teil, (segunda parte), publicadas entre 1806 - 1808. Considerada como una de las mejores obras literarias universales.

Nadezhda Krupskaya (1869-1939). Esposa del revolucionario Vladimir Ilich Ulianov, Lenin. Comunista rusa. que  propulsó la creación del sistema educativo soviético y pionera del desarrollo de las bibliotecas rusas.

Mao Zedong, Mao Tse-Tung (1893-1976). Máximo dirigente del Partido Comunista de China (PCCh). El que planteó que la clase campesina fuese el motor de la revolución. Marxista-Leninista, con los matices propios de su sociedad. Hizo labor de bibliotecario ayudante en la Universidad de Pekín.

Jorge Luis Borges (1899-1986). Escritor argentino. Autor de cuentos, poesía y ensayos.  Entre sus intereses intelectuales hallamos la mitología, la teología, la matemática y la  filosofía. Autor de la frase de hidalgía “uno llega a ser grande por lo que lee y no por lo que escribe”.
 
Stephen King (1947- ). Escritor estadounidense. Autor de novelas de género fantástico, en especial de terror. Sus novelas han sido llevadas al cine, entre ellas destacan: Carrie (1974), Cujo (1981), Revival (Renacimiento) (2014):  relato sobre un joven descarriado y un reverendo renegado de su fe que se vuelven a encontrar después de cincuenta años para sellar un pacto que "ni el diablo podría imaginar”. Este renombrado bibliotecario trabajó en la Biblioteca de la Universidad de Maine, en 1969 y aún ejercita el arte civilizatorio en sus novelas.

Hilda Guevara (1956-1995).  La hija mayor de Ernesto "Ché" Guevara. Fue bibliotecaria de la Casa de las Américas en La Habana (Cuba). Quien de la pluma de su padre recibió el mensaje: "Crezcan como buenos revolucionarios. Estudien mucho para poder dominar la técnica que permite dominar la naturaleza. Acuérdense que la revolución es lo importante y que cada uno de nosotros, solo, no vale nada. Sobre todo, sean siempre capaces de sentir en lo más hondo cualquier injusticia cometida contra cualquiera en cualquier parte del mundo. Es la cualidad más linda de un revolucionario".
El bibliotecario, es el conocedor de grandes obras literarias, organizador, clasificador de las mismas y custodio de ese mundo llamado Biblioteca, que el Libertador argentino José de San Martín, por reseñar una anécdota relacionada con ese recinto de potencial cultural, en ocasión de haber triunfado en la Batalla de Chacabuco, la capital Nacional del maíz, el 12 de febrero de 1817,  destinó los 10.000 pesos que el Cabildo de Santiago de Chile le había entregado por la victoria, para la creación de una Biblioteca en esa ciudad, afirmando que “La biblioteca destinada a la educación universal, es más poderosa que nuestros ejércitos”.

César A. Ramos ..
Bibliotecario
 

domingo, 22 de junio de 2014

Breves líneas para un condiscípulo de Simón Bolívar, José Luis Ramos


Casi estoy sin decir que sin fábula no hay poesía, no porque constituya su esencia, sino porque es imposible hablar a la imaginación sin emplear el lenguaje de los antiguos mitos” decía el insigne José Luis Ramos, epónimo del Liceo Nacional y de su biblioteca, localizados en el sector Las Acacias en Maracay, Edo. Aragua, donde el Licenciado Jorge H. Ríos R, Presidente de la Asociación Nacional de Bibliotecarios, Archivistas y afines del Edo. Aragua (ANBAA), impartió desde marzo hasta junio del presente año (2014), la instrucción correspondiente a los cursos presenciales,los días sábados, de Asistente de Biblioteca y Técnico de Biblioteca (Área de Procesos Técnicos: Catalogación y Clasificación), con la asistencia del encargado de la Biblioteca Manuela Sáenz, del Departamento de Investigaciones Históricas y Semiológicas del Ejército Bolivariano, César Ramos, además del personal de otras instituciones a nivel Nacional, tales como, Universidad Central de Venezuela, Universidad Experimental Simón Rodriguez, Fe y Alegría y Ministerio del Poder Popular para la Educación, entre otros. 
José Luis Ramos, nació en la Mariana ciudad de Caracas en 1783 (¿1790?). Filólogo (Filología: Ciencia que estudia una cultura tal como se manifiesta en su lengua y en su literatura, principalmente a través de los textos escritos.), crítico literario y periodista. Fue compañero de estudios de Simón Bolívar y los hermanos Montilla, en la escuela de primeras letras del maestro Simón Rodríguez. Cursó estudios en la Real y Pontificia Universidad de Caracas, hoy Universidad Central de Venezuela. Ejerció como Oficial primero de la Gobernación de Guayana, Edo. Bolívar, (1805-1810). Para junio de 1811, en Caracas, recibió el nombramiento de oficial en la Secretaría del Congreso y en 1812 era vicesecretario del mismo cuerpo legislativo, cargo que desempeñó hasta agosto de aquel año. Desde el 7 de agosto de 1813 hasta junio de 1814, fue oficial primero de la Secretaría de Hacienda y Relaciones Exteriores. Paralelo a toda esta actividad administrativa, realizó labores de índole educativa.

Al perderse la Segunda República (1814), José Luis Ramos se residenció en la isla de Saint Thomas, donde permaneció hasta el 14 de agosto de 1819, cuando viajó a la ciudad de Angostura, hoy Ciudad Bolívar, Edo. Bolívar. Allí ejerció el cargo como Secretario privado del neogranadino Francisco Antonio Zea; además de Secretario del Consejo de Administración de la Guerra; Oficial Primero de la Secretaría del Interior y de Guerra. Un año más tarde, fue redactor del Correo del Orinoco hasta 1821; Secretario de la Vicepresidencia de Venezuela (1820-1822). En noviembre de 1821, realizó funciones como redactor de la Gaceta de Caracas y luego del Iris de Venezuela, hasta finales de 1822. Desde ese año hasta 1825, fue Secretario de la Intendencia de Venezuela. Dos años después, desempeñó el cargo de Tesorero-Administrador de la Aduana de Coro y Secretario de la Dirección del Tabaco, desde agosto de ese año hasta agosto de 1831, cuando el Jefe Superior de Venezuela lo nombró oficial mayor de la Secretaría de Hacienda y Relaciones Exteriores. Ramos ejerció como examinador en colegios, censor de teatro, juez de imprenta y crítico literario; la historiografía recoge parte de su labor en los pocos documentos existentes, Juicio del señor J. L. Ramos acerca de dos composiciones del señor J. H. García, en Revista Literaria, Caracas, 23 de octubre de 1830; Observaciones sobre la poética de Martínez de la Rosa, en La Olivia, 1° de enero de 1836; y Disertación acerca del verso endecasílabo castellano, en Revista Literaria, Caracas, 3 de julio de 1842 .

El 1º de marzo de 1840, fue nombrado examinador de los candidatos a las cátedras de Literatura y de Gramática Castellana de la Universidad Central de Venezuela. Ejerció el cargo de Oficial Mayor de Hacienda y Relaciones Exteriores, hasta 1841 cuando renunció. Por sus amplios conocimientos, dominaba más de diez idiomas, sánscrito, griego, hebreo, latín, francés, alemán, inglés, italiano, portugués y algunos dialectos de la India; la historia le atribuye haber sido el fundador del periodismo literario en Venezuela.

Ramos aconsejó leer con suma reflexión poetas griegos, romanos y españoles; traducir pasajes o composiciones en su totalidad y estudiar la mitología, puesto que la imaginación sin el uso de lenguaje de los antiguos mitos estaba incompleta. Para él la fábula era una galería de pinturas.

La llama incandescente de su pluma fue puesta a los pies de Hades, dios de los muertos, en Maiquetía, Edo. Vargas, el 5 de julio de 1849. Sus restos reposan en el Panteón Nacional, en Caracas, desde el 16 de agosto de 1889, su pensamiento se mantiene vivo en cada alumno graduado y cada actividad cultural realizada desde el Liceo y la Biblioteca que llevan su nombre. Breves líneas para un condiscípulo de Simón Bolívar.


 
LIC. SONIA VERENZUELA

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martes, 17 de junio de 2014

El Ejército venezolano: heredero legitimo de una tradición gloriosa. por F.A.C


Producto de el acto de inventariar  en la Biblioteca Manuela Sáenz tropecé con un compendio de anuarios, en su pag 54 halle una casualidad de discurso escrito que pongo a la disposición de nuestros lectores para que juzguen con el ojo de la historia si los soldados de ayer, los de Carabobo, son los mismos de hoy y los mismos de siempre.   
El Ejército venezolano: Heredero legitimo de una tradición gloriosa

Hay realizaciones en la historia de las naciones que merecen ser anotadas con letras de oro en el libro de la vida; la carga de una Guardia Francesa por sobre una fosa rellena con cuerpos de compañeros con empeño suicida  de recuperar un combate perdido en Waterloo. El arrogante epitafio de las Termópilas; “Ciudadano que pasas anda a decirle a Esparta que aquí yacemos por obedecer sus leyes”. La negativa llena de orgullo del Jefe galo vencido de adorar el Aguila Romana.
En nuestra historia patria tenemos ejemplos no menos merecedores: La impasible carga de la Legión Británica movida por la voz de Farriar, hasta verse reducida al mínimo, siempre avanzando. El comentario que la leyenda pone en boca de Negro Primero antes del combate; “ Aquí nos sembraremos compañeros, aquí nos sembraremos y que nazca una patria como un sueño”.

Un pueblo que unido se lanza buscar libertad como valor supremo a conciencia de que en el empeño le va la vida es murmullo aterrador al oído de la infamia, la opresión y la injusticia que debe hacerse vinculo de unión, motivo de inspiración constante para los más nobles quehaceres de este pueblo.

Para tener conocimiento de la amplia identificación existente entre nuestro ciudadano común, el venezolano corriente, y el soldado que hay más que volver los ojos a nuestro pasado.

Desde el inicio de nuestra gesta emancipadora quienes integraron los Ejércitos Libertadores eran de extracción eminentemente popular.

Las mismas condiciones que caracterizaron el movimiento contra España fueron los que determinaron la integración de las huestes patrióticas; fueron los negros, los mestizos, los indios quienes sintieron con mayor fuerza el yugo de la conquista y la colonia.

La historia nos narra la composición de los primeros Ejércitos Venezolanos; en las partes que inicialmente eran enviados al rey se notaba el menosprecio que sentían generales del bando realista por los nuestros; soldados  descalzos, llaneros con el torso desnudo, el estribo entre los dedos de los pies, rienda entre los dientes y lanza en ambas manos; “Bandoleros mandados por Bolívar”.
Aun así nuestro pueblo escribió la epopeya más grande que puede conocer la historia de las naciones, siguiendo los genios Guerreros de la independencia, que supieron encender y mantener viva en ellos la llama del amor a la patria, y de lucha por los más nobles propósitos de libertad. Nuestro ejército desbordo los límites  de la nación llevando sus sentimientos, su lucha a pueblos hermanos del continente.

Posteriormente, los mismos hechos obligaron a los Comandantes realistas a cambiar su menosprecio por respetuoso temor, los calificativos despectivos con que inicialmente hicieron referencia nuestros soldados y sus jefes se tornaron en los estilados de la época a quienes combatía de tú a tú. Tal puede fácilmente desprenderse en los partes de La Torre y de otros jefes.  

En nuestras guerras internas se repiten las escenas heroicas; el honor del soldado. Su espíritu de gigantesco pero doloroso en guerras fratricidas “La Guerra federal”  y toda una serie de  de acciones no menos sangrientas nunca exentas de heroísmo pero por su objeto su fin, muchas veces escritas a vuelo de pájaro en las páginas de nuestra historia gloriosa

Tampoco en el presente ha variado la dirección de la fuerza que nutre nuestro Ejército; sigue siendo el pueblo  en su más pura expresión la vertiente donde toma vida. No podría ser mas diciente la letra de nuestro himno “Nuestra Savia es la Sangre del Pueblo, pueblo que es campesino de Chachopo o de Jají que es Guagino Cerrero o granujilla de Barrio. Siempre con la misma capacidad de entrega, la misma nobleza susceptible de cambiar sus herramientas de trabajo por las armas presto a seguir a un jefe hasta la muerte, a sentir en los más profundo de sus huesos una trompeta llamando a combate o el redoble del tambor guerrero.

Nuestro pueblo  tiene fibra profunda de soldado.

Conociendo lo anterior no hay tarea imposible con una disciplina militar, método, vigilancia y labor constante de transformar en soldado autentico el recluta que es enviado trimestralmente es enviado a nuestros cuárteles.

Existe muy generalmente un criterio erróneo que nuestro ejército es una especie de cárcel correctiva lo que llamaría el Quijote “enderezador de entuertos”, nada más erróneo ya que la laboriosa  formación de un combatiente de nuestros días con todos los factores que esto incluye se  ve  gravemente  afectada por individuos  con tendencias, costumbres o conductas erróneas, producto de irresponsabilidad paterna o mala formación de hogar.

La formación del combatiente venezolano se ajusta a una escala de valores, para muchos olvidadas el bien PATRIA y LA VIRTUD y  SACRIFICIO colocados en el más alto nivel dentro de esta escala. Se trata de disciplinarlo, de crear en el soldado el sentido de pertenencia, de solidaridad  dentro de una agrupación y preparación adecuada para el cumplimiento de su misión en la guerra.

Hoy, a ciento cincuenta y nueve años de la batalla que nos libro del yugo español, Nuestro soldado aunque mejor preparado, mas equipado, sigue siendo el pueblo hecho soldado, que rindió su tributo de sangre en aquella jornada memorable. La sabia frase de Bolívar: “El Ejercito es el pueblo en Armas”…Parece tener resonancia con ecos de eternidad.    

 TTE (EJ.) FRANCISCO ARIAS CARDENAS.

Pag54.
C:A:R:O transcripción 2014