TEMA NUEVO 2014


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domingo, 22 de junio de 2014

Breves líneas para un condiscípulo de Simón Bolívar, José Luis Ramos


“Casi estoy sin decir que sin fábula no hay poesía, no porque constituya su esencia, sino porque es imposible hablar a la imaginación sin emplear el lenguaje de los antiguos mitos” decía el insigne José Luis Ramos, epónimo del Liceo Nacional y de su biblioteca, localizados en el sector Las Acacias en Maracay, Edo. Aragua, donde el Licenciado Jorge H. Ríos R, Presidente de la Asociación Nacional de Bibliotecarios, Archivistas y afines del Edo. Aragua (ANBAA), impartió desde marzo hasta junio del presente año (2014), la instrucción correspondiente a los cursos presenciales,los días sábados, de Asistente de Biblioteca y Técnico de Biblioteca (Área de Procesos Técnicos: Catalogación y Clasificación), con la asistencia del encargado de la Biblioteca Manuela Sáenz, del Departamento de Investigaciones Históricas y Semiológicas del Ejército Bolivariano, César Ramos, además del personal de otras instituciones a nivel Nacional, tales como, Universidad Central de Venezuela, Universidad Experimental Simón Rodriguez, Fe y Alegría y Ministerio del Poder Popular para la Educación, entre otros. 
José Luis Ramos, nació en la Mariana ciudad de Caracas en 1783 (¿1790?). Filólogo (Filología: Ciencia que estudia una cultura tal como se manifiesta en su lengua y en su literatura, principalmente a través de los textos escritos.), crítico literario y periodista. Fue compañero de estudios de Simón Bolívar y los hermanos Montilla, en la escuela de primeras letras del maestro Simón Rodríguez. Cursó estudios en la Real y Pontificia Universidad de Caracas, hoy Universidad Central de Venezuela. Ejerció como Oficial primero de la Gobernación de Guayana, Edo. Bolívar, (1805-1810). Para junio de 1811, en Caracas, recibió el nombramiento de oficial en la Secretaría del Congreso y en 1812 era vicesecretario del mismo cuerpo legislativo, cargo que desempeñó hasta agosto de aquel año. Desde el 7 de agosto de 1813 hasta junio de 1814, fue oficial primero de la Secretaría de Hacienda y Relaciones Exteriores. Paralelo a toda esta actividad administrativa, realizó labores de índole educativa.

Al perderse la Segunda República (1814), José Luis Ramos se residenció en la isla de Saint Thomas, donde permaneció hasta el 14 de agosto de 1819, cuando viajó a la ciudad de Angostura, hoy Ciudad Bolívar, Edo. Bolívar. Allí ejerció el cargo como Secretario privado del neogranadino Francisco Antonio Zea; además de Secretario del Consejo de Administración de la Guerra; Oficial Primero de la Secretaría del Interior y de Guerra. Un año más tarde, fue redactor del Correo del Orinoco hasta 1821; Secretario de la Vicepresidencia de Venezuela (1820-1822). En noviembre de 1821, realizó funciones como redactor de la Gaceta de Caracas y luego del Iris de Venezuela, hasta finales de 1822. Desde ese año hasta 1825, fue Secretario de la Intendencia de Venezuela. Dos años después, desempeñó el cargo de Tesorero-Administrador de la Aduana de Coro y Secretario de la Dirección del Tabaco, desde agosto de ese año hasta agosto de 1831, cuando el Jefe Superior de Venezuela lo nombró oficial mayor de la Secretaría de Hacienda y Relaciones Exteriores. Ramos ejerció como examinador en colegios, censor de teatro, juez de imprenta y crítico literario; la historiografía recoge parte de su labor en los pocos documentos existentes, Juicio del señor J. L. Ramos acerca de dos composiciones del señor J. H. García, en Revista Literaria, Caracas, 23 de octubre de 1830; Observaciones sobre la poética de Martínez de la Rosa, en La Olivia, 1° de enero de 1836; y Disertación acerca del verso endecasílabo castellano, en Revista Literaria, Caracas, 3 de julio de 1842 .

El 1º de marzo de 1840, fue nombrado examinador de los candidatos a las cátedras de Literatura y de Gramática Castellana de la Universidad Central de Venezuela. Ejerció el cargo de Oficial Mayor de Hacienda y Relaciones Exteriores, hasta 1841 cuando renunció. Por sus amplios conocimientos, dominaba más de diez idiomas, sánscrito, griego, hebreo, latín, francés, alemán, inglés, italiano, portugués y algunos dialectos de la India; la historia le atribuye haber sido el fundador del periodismo literario en Venezuela.

Ramos aconsejó leer con suma reflexión poetas griegos, romanos y españoles; traducir pasajes o composiciones en su totalidad y estudiar la mitología, puesto que la imaginación sin el uso de lenguaje de los antiguos mitos estaba incompleta. Para él la fábula era una galería de pinturas.

La llama incandescente de su pluma fue puesta a los pies de Hades, dios de los muertos, en Maiquetía, Edo. Vargas, el 5 de julio de 1849. Sus restos reposan en el Panteón Nacional, en Caracas, desde el 16 de agosto de 1889, su pensamiento se mantiene vivo en cada alumno graduado y cada actividad cultural realizada desde el Liceo y la Biblioteca que llevan su nombre. Breves líneas para un condiscípulo de Simón Bolívar.


 
LIC. SONIA VERENZUELA

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martes, 17 de junio de 2014

El Ejército venezolano: heredero legitimo de una tradición gloriosa. por F.A.C


Producto de el acto de inventariar  en la Biblioteca Manuela Sáenz tropecé con un compendio de anuarios, en su pag 54 halle una casualidad de discurso escrito que pongo a la disposición de nuestros lectores para que juzguen con el ojo de la historia si los soldados de ayer, los de Carabobo, son los mismos de hoy y los mismos de siempre.   
El Ejército venezolano: Heredero legitimo de una tradición gloriosa

Hay realizaciones en la historia de las naciones que merecen ser anotadas con letras de oro en el libro de la vida; la carga de una Guardia Francesa por sobre una fosa rellena con cuerpos de compañeros con empeño suicida  de recuperar un combate perdido en Waterloo. El arrogante epitafio de las Termópilas; “Ciudadano que pasas anda a decirle a Esparta que aquí yacemos por obedecer sus leyes”. La negativa llena de orgullo del Jefe galo vencido de adorar el Aguila Romana.
En nuestra historia patria tenemos ejemplos no menos merecedores: La impasible carga de la Legión Británica movida por la voz de Farriar, hasta verse reducida al mínimo, siempre avanzando. El comentario que la leyenda pone en boca de Negro Primero antes del combate; “ Aquí nos sembraremos compañeros, aquí nos sembraremos y que nazca una patria como un sueño”.

Un pueblo que unido se lanza buscar libertad como valor supremo a conciencia de que en el empeño le va la vida es murmullo aterrador al oído de la infamia, la opresión y la injusticia que debe hacerse vinculo de unión, motivo de inspiración constante para los más nobles quehaceres de este pueblo.

Para tener conocimiento de la amplia identificación existente entre nuestro ciudadano común, el venezolano corriente, y el soldado que hay más que volver los ojos a nuestro pasado.

Desde el inicio de nuestra gesta emancipadora quienes integraron los Ejércitos Libertadores eran de extracción eminentemente popular.

Las mismas condiciones que caracterizaron el movimiento contra España fueron los que determinaron la integración de las huestes patrióticas; fueron los negros, los mestizos, los indios quienes sintieron con mayor fuerza el yugo de la conquista y la colonia.

La historia nos narra la composición de los primeros Ejércitos Venezolanos; en las partes que inicialmente eran enviados al rey se notaba el menosprecio que sentían generales del bando realista por los nuestros; soldados  descalzos, llaneros con el torso desnudo, el estribo entre los dedos de los pies, rienda entre los dientes y lanza en ambas manos; “Bandoleros mandados por Bolívar”.
Aun así nuestro pueblo escribió la epopeya más grande que puede conocer la historia de las naciones, siguiendo los genios Guerreros de la independencia, que supieron encender y mantener viva en ellos la llama del amor a la patria, y de lucha por los más nobles propósitos de libertad. Nuestro ejército desbordo los límites  de la nación llevando sus sentimientos, su lucha a pueblos hermanos del continente.

Posteriormente, los mismos hechos obligaron a los Comandantes realistas a cambiar su menosprecio por respetuoso temor, los calificativos despectivos con que inicialmente hicieron referencia nuestros soldados y sus jefes se tornaron en los estilados de la época a quienes combatía de tú a tú. Tal puede fácilmente desprenderse en los partes de La Torre y de otros jefes.  

En nuestras guerras internas se repiten las escenas heroicas; el honor del soldado. Su espíritu de gigantesco pero doloroso en guerras fratricidas “La Guerra federal”  y toda una serie de  de acciones no menos sangrientas nunca exentas de heroísmo pero por su objeto su fin, muchas veces escritas a vuelo de pájaro en las páginas de nuestra historia gloriosa

Tampoco en el presente ha variado la dirección de la fuerza que nutre nuestro Ejército; sigue siendo el pueblo  en su más pura expresión la vertiente donde toma vida. No podría ser mas diciente la letra de nuestro himno “Nuestra Savia es la Sangre del Pueblo, pueblo que es campesino de Chachopo o de Jají que es Guagino Cerrero o granujilla de Barrio. Siempre con la misma capacidad de entrega, la misma nobleza susceptible de cambiar sus herramientas de trabajo por las armas presto a seguir a un jefe hasta la muerte, a sentir en los más profundo de sus huesos una trompeta llamando a combate o el redoble del tambor guerrero.

Nuestro pueblo  tiene fibra profunda de soldado.

Conociendo lo anterior no hay tarea imposible con una disciplina militar, método, vigilancia y labor constante de transformar en soldado autentico el recluta que es enviado trimestralmente es enviado a nuestros cuárteles.

Existe muy generalmente un criterio erróneo que nuestro ejército es una especie de cárcel correctiva lo que llamaría el Quijote “enderezador de entuertos”, nada más erróneo ya que la laboriosa  formación de un combatiente de nuestros días con todos los factores que esto incluye se  ve  gravemente  afectada por individuos  con tendencias, costumbres o conductas erróneas, producto de irresponsabilidad paterna o mala formación de hogar.

La formación del combatiente venezolano se ajusta a una escala de valores, para muchos olvidadas el bien PATRIA y LA VIRTUD y  SACRIFICIO colocados en el más alto nivel dentro de esta escala. Se trata de disciplinarlo, de crear en el soldado el sentido de pertenencia, de solidaridad  dentro de una agrupación y preparación adecuada para el cumplimiento de su misión en la guerra.

Hoy, a ciento cincuenta y nueve años de la batalla que nos libro del yugo español, Nuestro soldado aunque mejor preparado, mas equipado, sigue siendo el pueblo hecho soldado, que rindió su tributo de sangre en aquella jornada memorable. La sabia frase de Bolívar: “El Ejercito es el pueblo en Armas”…Parece tener resonancia con ecos de eternidad.    

 TTE (EJ.) FRANCISCO ARIAS CARDENAS.

Pag54.
C:A:R:O transcripción 2014  


jueves, 8 de mayo de 2014

La patria sigue, la matria es, la ancestralidad enseña... reflexiones en el año Bicentenario de la Juventud.


Quiero afirmar primeramente que la obscuridad de la ignorancia huye mientras el patriota venezolano escribe y hace ver la luz de la historia. Y además el antecedente conocido, es precedente seguro, para futuro promisorio. Suena panfletario y hasta una aseveración de alguien que hasta a su perro le mataron. Este Post es una iniciativa para abordar conceptos como Patria, Identidad y Matria.


Según el latín la palabra Patria está vinculada al clan o tierra del padre con la cual un individuo se vincula. Actualmente hemos escuchado que debemos defenderla pero ¿qué quieres defender? Tu terruño, la tierra de tus PADRES, el lugar donde naciste o un vínculo adoptivo al cual te sientes ligado por la propaganda, el deseo de sueños vendidos o una mejor vida que compraste por referencias o noticias; en todo caso, eso está unido al terreno afectivo, a lo que estás ligado o a qué te quieres ligar por identidad.

Así surge la otra incógnita ¿por qué debo anteponer la patria y no mis intereses? Triste por ti, pero para existir en un territorio donde está tu núcleo familiar y dejar de lado el pensamiento erróneo que el mundo gira en torno a tu persona, el núcleo es donde naciste, es decir, donde te parió tu madre. 



La madre es tu identidad, palabra que etimológicamente según el latín quiere decir (lo mismo); pero inclusive la Real Academia de la Lengua establece que son los rasgos y atributos que compartes con otras personas y vienen de tu madre, de manera concluyente, la Identidad es lo que le da carácter al sujeto o a la colectividad frente a los demás. Pero además es la conciencia que una persona tiene respecto de sí misma y que la convierte en alguien diferente a los otros, estos rasgos pueden ser hereditarios o innatos, porque el entorno ejerce una gran influencia en la conformación de la especificidad de cada sujeto, por eso la identidad se asocia con algo propio pero legado. Yo sé que no soy una opinión oficial en todo esto, y estoy sujeta a críticas válidas porque este es un tema controversial, sí, pero más aún es el concepto de la matria, sí por supuesto, concepto mexicano para que digas que no es de aquí y vuelvas loco a los intelectuales criticones de oficio, la Matria la podemos definir, como el conocimiento que emana del regazo de la madre, la matriz terrena que te embarga, surge del feminismo, esa fuerza invisible que mueve a los hijos paridos de una mujer, la acción silente destructora de la patriarquía, la canción de cuna que se repite en cualquier estadio de tu desarrollo como humano y que se hace melodía cuando pronuncias
la palabra Venezuela, la que viene desde la ancestralidad simple de las abuelas definidas por Luisa Pérez Madriz en su dossier de la revista Matria,enero 2014, número 5, página 10, en un homenaje a las madres ancestrales definidas como las que “nos inducen a imitarlas sin proponérselo...” y que se resume en el lema, título de esta entrada en homenaje al día de las madres: "La patria sigue la matria es, la ancestralidad enseña..."

 nota: este himno por sí mismo toca el tópico planteado no es mio pero debo entonarlo por ser mujer. Firme mujer que la matria es.

Lic. Sonia Verenzuela (Asesora Histórica)

sábado, 19 de abril de 2014

APOLOGÍA A LOS LIBROS.


Como docente e investigadora le doy gran importancia a los libros, ellos contienen un caudal de información, que dependiendo de nuestro requerimiento investigativo, nos permiten descubrir otros pareceres, métodos e ideas. Los libro encierran entre sus páginas, la memoria de una civilización y en especial el de una época; un capítulo de esto se encuentra en la Bibloteca Manuela Sáenz del componente Ejército Bolivariano y a lo largo de su conformación le ha servido de apoyo a las actividades de investigación, docencia y difusión de la cultura que se llevan a cabo dentro de la institucion Ejército y otros entes que por su particularidad requieren del Departamento de Investigaciones Históricas y Semiológicas a la cual está adscrita.


El objeto de esta breve disertación, es el libro, que según el DRAE (Diccionario de la Real Academia Española); es “la obra científica, literaria o de cualquier otra índole con extensión suficiente para formar volumen, que puede aparecer impresa o en otro soporte”. Ellos enseñan aspectos que ignoramos, nunca pasan de moda y son incondicionales; por lo que es válido decir, que mientras más antigua sea la edición, ésta posee un valor especial para la investigación que realizamos, en el caso del área histórica militar.

La clave de mis palabras es la valoración, no en vano se afirma que un “libro es un tesoro”, cuando estamos en los primeros años de nuestra educación, aprender a leer es fundamental. Interpretar cada palabra y oración es indicativo de nuestro avance como individuos a lo largo de nuestras conquistas intelectuales. En todo esto proceso el libro será el amigo incondicional, estará con nosotros siempre que lo cuidemos y apreciemos. Bien sea al presentar una tesis, ingresar a un diplomado, taller de cualquier profesión, el libro siempre estará ahí, “es el gato Cheshire, personaje del cuento de Lewis Carroll “Alicia en el país de las Maravillas” (1865) que nos recomienda “...siempre llegarás a alguna parte, si caminas lo suficiente!...”, es decir, en la medida que leamos y reeleamos la historia de nuestro país y en particular, la historia militar, el camino será más productivo y creceremos como verdaderos intelectuales revisando los errores del pasado para no cometerlos en el futuro, mandato vital en estos tiempos de globalización.


El libro, particularmente los del área histórica sin desdeñar los de otras esferas del conocimiento son parte fundamental de nuestra enseñanza-aprendizaje, sino cómo te gradúas o trabajas en la investigación sin ellos. Aquel que haya estudiado y dice que no le gusta leer o que considera importantes sólo los libros bonitos y nuevos porque los viejos hay que esconderlos, no puede ser sino alguien que se niega encontrarse con información vital; y sin duda será un problema para el futuro de los libros; es un posible enemigo de ellos; es capaz de borrar con el olvido y la indiferencia la importancia social y socializadora que poseen. Un pueblo avanza por la educación que adquiere y demuestra; y un elemento de ese engranaje cultural de la sociedad está presente en los libros. Sin ellos estaríamos en un constante comenzar; creeriamos que las ideas son nuevas y no podriamos darnos cuenta que alguien ya pasó por ahí, extrajo lo mejor del libro y la mejoró. Por eso, no importa qué profesión tengas, intenta siempre leer, aprende a conservarlos, procura crear una biblioteca personal para tu arsenal argumentativo y así valorarás lo que es una a gran escala. El ser humano sin los libros no es nada, si lo desechas cercenas un pensamiento, destruyes una época. Cuídalos, conservalos; no lo juzges por su carátula, juzgalos por su contenido; pero primero leelos y haz que otros lo hagan también, es lo que nos hace más humanos y nos aleja de la barbarie.

Lic. Sonia E. Verenzuela T.
Carroll, Lewis. Alicia en el país de las maravillas. Ediciones Colihue SRL, 1996
http://pasosperdidos.eresmas.net/Gatoliter/lewis_carroll.htm

http://www.elmundodelgato.com/noticia/708/Felicultura/El-Gato-de-Cheshire.html

rae.es/drae/?val=apología

imágenes:


http://www.monedasdevenezuela.net/articulos/el-escudo-de-venezuela-en-nuestras-monedas-capitania-general/

jueves, 17 de abril de 2014

El Archivo Histórico del Ejército y la Biblioteca Manuela Sáenz Aizpuru. Dos patrimonios muebles articulados para la guarda, custodia, conservación y defensa de la Historia Militar del Ejército Bolivariano.


Las pirámides siempre han sido objeto de estudio por su eficacia y eficiencia a la hora del combate y en la batalla esto las hace decisivas. El diccionario de la Real Academia las define como un “Sólido que tiene por base un polígono cualquiera y cuyas caras, tantas en número como los lados de aquel, son triángulos que se juntan en un solo punto, llamado vértice.” dentro de la estructura piramidal del Ejército Bolivariano ha existido gracias a la voluntad y conciencia patriota bolivariana un polígono cultural denominado DIHSEJ hecho de líneas rectas que contiene materiales, estudios y experiencias de la historia militar impulsada por todos los baluartes militares y civiles que han enriquecido la Historia Militar del Ejército. 


  A lo largo de su trayectoria con más de cincuenta años en acumulación de materiales coleccionados con el fin único de mantener una plaza cultural, pase la autoridad que pase y estén los hombres que estén, con una misión que abarca los confines de la patria, estos espacios ocupados por empleados, docentes y materiales para servir de apoyo en la misión de: investigación, difusión y enseñanza relacionadas con la historia, ciencia y arte militar preservar el acervo histórico militar del ejército en todas sus manifestaciones y propiciar el cultivo y divulgación de los valores culturales, éticos y morales con el objeto de mantener la mística de la institución, fortalecer la identidad de sus miembros con la misma y coadyuvar en la producción de una doctrina útil para las operaciones del componente ejército. Labor que en la actualidad se hace gracias a los hombres y mujeres de corazón investigativo con visión integral del mundo y conciencia histórica.
  
Misma actividad que los obliga por compromiso a seguir defendiendo con criterio las labores que aquí se realicen. La insepulta de Paita (Perú), la ecuatoriana universal Manuela Sáenz de Aizpuru, en carta insumisa al oficial venezolano, primer Presidente de Ecuador Juan José Flores, del 6 de mayo de 1834 le recordó haciéndole una advertencia luego de justificar porqué defendía los archivos y documentos del Libertador con las siguientes palabras le increpó con talante patriótico: “...yo soy... amiga de mis amigos y enemiga de mis enemigos... el tiempo me justificará”.
  Al momento de escribir este post es de conocimiento público y notorio el fallecimiento del Gabo (Gabriel José de la Concordia García Márquez). Para hacerle honor dejo en esta entrada una frase de su novela “El amor en los tiempos del cólera”(1985) ”la memoria del corazón elimina los malos recuerdos y magnifica los buenos y gracias a ese artificio logramos sobrellevar al pasado”.

César Ramos. Bibliotecario.

miércoles, 9 de abril de 2014

EL EJERCICIO DE LOS VALORES ACENDRADOS DE LA CULTURA MILITAR VENEZOLANA




Desde que el hombre es hombre siempre han existido aquellos que se destacan, bien por su labor, compromiso con una causa, su moral, su conducta y arrojo ante las circunstancias impuestas entre otras. Para los integrantes del Ejército Bolivariano es tradición e identidad desde los anales de su creación el distinguir a sus integrantes con preseas para dar a conocer que ese individuo que se le impone esa distinción ha hecho una acción meritoria y al portarla está obligado y comprometido a hacer la diferencia.
En el marco de la celebración del Bicentenario del Libertador Simón Bolívar, se instituyó la Barra Insignia (la que porta un militar) y Botón de Honor (para civiles) al Mérito Bolivariano.
Esta Barra Insignia y Botón de Honor al Mérito Bolivariano se les impone tanto a civiles como militares por haber demostrado cualidades morales en el cumplimiento, difusión y defensa de la cultura del pensamiento vida y obra Libertador Simón Bolívar, así como de los propios deberes respecto del prójimo (sea este individuo u organización) y de uno mismo identificado con el conocimiento bolivariano.
Para demostrar las cualidades y los procederes de lo antes explicado se formaron los denominados Centros Bolivarianos del Ejército, organizaciones que anualmente según directivas establecidas van a elegir a sus mejores integrantes. De esta modalidad cultural programada por el comité organizador (integrantes de la División de Investigaciones Históricas y Semiológicas del Ejército) surgirán los más acendrados que competirán para distinguir al mejor equipo de militares con la Barra insignia. A lo largo de todas las veces que se ha efectuado el torneo se ha realizado en las modalidades siguientes: música, preguntas y respuestas, pintura, exposición didáctica entre otras. Este año 2014 la actividad está programada en la modalidad de teatro bolivariano.
El contenido real de esta Barra Insignia impone a quien la haya obtenido una exigencia moral que debe regir en este ser bolivariano comprometido con la difusión del pensamiento vida y obra del héroe Protector del Ejército, el Libertador Simón José Antonio de la Santísima Trinidad Bolívar Palacios y la gesta de sus acciones.
Quien sea destacado con esta Barra o Botón debe saber que está comprometido al recibirla, con todas las acciones que tengan que ver con los Centros Bolivarianos; y como acendrado debe propiciar siempre en su entorno los valores bolivarianos. Recibir esta Barra Insignia en particular es obligarse a rendirle tributo al padre de la Patria en todos los espacios y más allá.

César Ramos.(Bibliotecario).









domingo, 6 de abril de 2014

APROXIMACIÓN A LA BIOGRAFÍA DE ENRIQUE HUGO JIMÉNEZ TREJO.

BIOGRAFÍA MÍNIMA DE ENRIQUE HUGO JIMÉNEZ TREJO

Quizás por la profunda aversión a la historia de aquellos hombres forjadores de la insurgencia en la  Venezuela del siglo XX, casi no hay datos, por lo menos en la web, o si los hay, están tendenciosamente sesgados, toda investigación biográfica tiene sus límites y nunca seremos capaces de abarcar toda la vida de un individuo ejemplar; el objeto de este Post es hacer una aproximación a la vida de Enrique Hugo Jiménez Trejo, que de ayudante de sastre llegó a ser post morten General del Ejército de la República Bolivariana de Venezuela.
La ciudad de los caballeros, actual Mérida, vio nacer el 6 de abril de 1922, a Enrique Hugo Jiménez Trejo, hijo de  don José María Jiménez y de la respetada Josefa María Trejo Calderón. Más que hacerle una apología o un merecido homenaje, haré un inventario de  su trayectoria para que ésta hable por sí sola:
Hugo J. Trejo, mientras realizaba estudios de primaria y bachillerato, hizo trabajos como ayudante de sastre.
El 3 de octubre de 1938, culminó el tercer año de bachillerato y se alistó en las Fuerzas Armadas, en la Escuela de Clases de La Grita, estado Táchira.
Su desempeño académico, le permitió el ingreso a la Academia Militar de Venezuela (actual Universidad Militar) en Caracas. Fue de la  1ra. Promoción “Francisco de Miranda” de 1942, y se destacó por su alto índice académico, logrando el 1er. lugar de su clase, siendo merecedor de ser el Alferez Mayor. Egresó como Subteniente, asignado al Batallón Venezuela N° 1 de la guarnición de Mérida.
Durante su carrera militar, desempeñó su labor en las guarniciones de Mérida, Maracay y Caracas.
Fue oficial del arma de artillería, por lo que fue becado en 1950 para realizar estudios de Estado Mayor en la Escuela Superior del Ejército de Madrid (España), Promoción Nº50, de la que obtuvo la mayor calificación  de estos estudios militares superiores.
El 11 de junio de 1954 regresó de España y lo incorporaron al Estado Mayor General del Ministerio de Defensa, allí desempeñó el cargo de Jefe del Negociado de la Organización de la Tercera Sección. Debido a un incidente con  uno de los intelectuales de la época y ministro del Interior, Laureano Vallenilla Lanz, fue forzadamente conminado a impartir instrucción en la Escuela de Estado Mayor del Ejército (actual Escuela de Estado Mayor Conjunto) y a la Escuela de Aplicación de las Fuerzas Armadas de Cooperación, como instructor.
En 1958 se desempeñó en la Sub-Jefatura del Estado Mayor General, con el propósito de estabilizar el naciente proceso democrático, producto de la caída del gobierno perezjimenista. Impulsó la doctrina: “Democratización de las Fuerzas Armadas e integración al pueblo de Venezuela”. Con todo y lo incómodo que resultaba para la época.
El 27 de abril de 1958 fue designado como Embajador en Costa Rica y El Universal reseñó en su titular: “Con lágrimas y cantos del Himno Nacional despidieron a Hugo Trejo en Maiquetía”.
Para 1960, es trasladado a Washington como Jefe de la Delegación Venezolana ante la Junta Interamericana de Defensa.
Fue ascendido a Coronel en 1961.
En 1963 viajó como Agregado Militar de la Embajada venezolana en la República Federal de Alemania.
Viajó a España en 1965 para realizar estudios superiores de Altos Mandos Militares y hacer el Curso Superior de Guerra Subversiva.
En 1966 el gobierno de Venezuela lo propuso como Embajador en Honduras, pero esta nación lo declaró persona no grata, debido a su inclinación política y opiniones con respecto a la dictadura de Anastasio Somoza en Nicaragua.
De regreso al país, se negó a aceptar un nuevo cargo de embajador y fue llevado a un consejo de investigación que lo declaró en disponibilidad y retiro. Fue dado de baja en septiembre de 1967.
VIDA CIVIL Y ECLESIÁSTICA:
Ya en su vida civil se dedicó a la docencia en el Liceo Vista Alegre de Caracas y en la Universidad Nacional Experimental Simón Rodríguez; y fue Director del Colegio de Mejoramiento Integral y Actualización Profesional del Instituto de Oficiales en Situación de Disponibilidad y Retiro. Y Director General de Calcetines Master.
Se dedicó a las labores sociales como administrador de los asilos para ancianos de escasos recursos, entre los que destacan, Casa Nazaret, Casa Corina Bertier. Y actuó como Director del Colegio Nuestra Señora del Valle, en Vista Alegre, Caracas.
En 1990 fundó el partido político Movimiento Nacionalista Venezolano Integral (MNVI).
Las autoridades de la Iglesia Católica Venezolana, le nombran Ministro Extraordinario de la Comunión;  y en su parroquia de Vista Alegre, en Caracas, llevó la comunión y consuelo a ancianos y enfermos hasta que fue llamado al altar del Señor.
Actividades políticas y organizativas:
A inicios del año 1957, comenzó la creación de la pentacélula de oficiales que actuarán contra el régimen de la época.
El 1ro. de enero de 1958, liderizó el alzamiento militar contra el régimen de Pérez Jiménez.
Fue trasladado como prisionero el 2 de enero de 1958 a los sótanos del Palacio de Miraflores.
Tras los sucesos del alzamiento militar del 4 de febrero de 1992, apoyó irrestrictamente  en pensamiento y acción a los oficiales detenidos, Hugo Chávez Frías, Francisco Arias Cárdenas, Joel Acosta Chirinos, Jesús Urdaneta Hernández y Jesús Ortiz Contreras; convirtiéndose en vocero de sus planteamientos políticos.

EL FIN DE LAS HORAS DIFÍCILES DE UN VALIOSO PATRIOTA.

Enrique Hugo J. Trejo fue ingresado al Hospital Militar de Caracas y falleció de cáncer el 16 de febrero de 1998.  Fue velado vistiendo el hábito de la Tercera Orden de San Francisco de Asís, cuya originario pensamiento fue el de ejercer el voto de pobreza con dedicación y estudio para el progreso del prójimo. Fue cremado y sus cenizas se esparcieron en el Pico del Águila de la Cordillera de Los Andes, ya lo dice el poema del merideño Tulio Febres Cordero llamado “Las cinco águilas blancas”:”...águilas blancas se levantaron, perpendicularmente sobre aquella altura hasta perderse en el espacio. No se dibujaron más sus sombras sobre la tierra...” gloria a un venezolano insurgente.

Consideraciones finales: 
caricatura de la época 1958
Este Post surge gracias a la sugerencia de un profesional de la historia, hermano de una viceministra de educación, que en el fragor de la crítica, afirmó que los funcionarios públicos en general trabajamos sólo de lunes a viernes, por tal razón, hoy domingo decidí presentar mi réplica intelectual para desmentir el prejuicio sobre el trabajo revolucionario (será que el puede hacer lo mismo, y dejarse de críticas malsanas). Bien lo dijo Saint Exupery en su libro el Principito: "sólo se ve bien con el corazón, lo esencial es invisible para los ojos".

César  A. Ramos  (Bibliotecario).
Fuentes consultadas:
Archivo Histórico De Miraflores.
Diccionario Histórico Biográfico. Fundación Polar.
Febres Cordero, Tulio. Cinco Águilas Blancas.
Figuras de Venezuela. Diccionario Biográfico. Madrid (España), Editorial Globe, C.A., 2009.
Historia Gráfica de Venezuela.